Una payasita con corazón de niña
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Cuando llegó a Necochea a Marcela Paola López ya todos la conocían como Marbelita. Pero fue aquí donde el personaje terminó de formarse y se convirtió en lo que es hoy
Por Juan José Flores – Redacción
“Mirá, mamá, ahí está Marbelita”. Cada vez más seguido Marcela Paola López escucha esa frase cuando algún chico la reconoce en la calle. Y es una de las grandes satisfacciones de su trabajo.
A pesar de que en la actualidad el oficio de payasa se ha convertido en parte de su personalidad, ella nunca soñó con ser Marbelita. Estudiaba psicología y el acercamiento al mundo de los clowns y el circo fue casi un juego y un proceso que comenzó con un taller de malabares.
Tenía 21 o 22 años cuando inició esa actividad y luego incursionó en el varieté y en el circo criollo. “Ahí empecé a buscar un personaje”, explicó.
Con el tiempo, de esa búsqueda surgió Marbelita, un nombre que deriva de los juegos y confusiones generados por su primer nombre. “Todos me llamaban Marcelita y luego como un juego le cambiaron una letra y quedó Marbelita. Hoy todos me dicen así, a Necochea ya llegué con ese nombre”, precisó.
Marbelita es de Lomas de Zamora y venía a hacer la temporada a la ciudad. Pero un día decidió quedarse. Fue en 2012 y ya hace 7 años que vive aquí. Tiene dos hijos, un niño de 8 y una niña de 3. Esta última es necochense.
Si bien es conocida como la payasa Marbelita y ella misma se reconoce como tal, cree que en realidad su trabajo no es tan fácil de definir, ya que además de las habilidades circenses, se debe sumar la actuación y otras habilidades propias de los acróbatas.
En realidad en sus juegos infantiles la actuación estaba presente, pero no el circo ni los malabares, que llegaron ya de grande.
El crecimiento
Si bien cuando llegó a Necochea Marcela Paola López ya había definido su caracterización de Marbelita, fue recién hace cinco años que ella se animó a autogestionar sus espectáculos y a presentarse en solitario.
La artista señaló que trabajar sola “tiene sus desafíos y pero también su parte buena”. Lo positivo es la independencia.
Marbelita trabaja constantemente para modificar sus espectáculos, sumar nuevas rutinas, cambiar otras.
“Ahora estoy armando un espectáculo totalmente diferente”, explicó la payasa, que sigue capacitándose y tomando cursos y talleres para ampliar su rango de trabajo e interpretación.
Hasta ahora ella se siente muy agradecida por que en los últimos años ha trabajado “muchísimo” y también ha crecido con su personaje.
Pero no quiere quedarse quieta, porque la evolución depende completamente de sí misma. “Estuve estudiando teatro, hice talleres”, explicó.
La devolución
“Lo más lindo del trabajo es la devolución de los chicos”, dijo Marbelita. Y eso lo puede ver a diario, cuando descubre entre el público del anfiteatrito de la Plaza San Martín a algunas personitas que van todos los días a verla, a pesar de que ya conocen la rutina.
Los padres le cuentan que sus hijos les reclaman: “Vamos a ver a Marbelita”. Ese cariño lleva a muchos chicos a regalarle dibujos, que ella guarda como un tesoro.
El vínculo surge a partir del contacto diario con su público. En enero Marbelita realizó 50 funciones en el anfiteatrito y durante febrero realizará otras 30, además de algunos espectáculos en fiestas infantiles.
Pero todo el trajín del verano, con las funciones hasta Carnaval, no permite que ella deje de estudiar y perfeccionarse, además de continuar con el trabajo detrás de bambalinas para realizar mejoras a su espectáculo.
Marcela tiene 36 años, pero el mismo entusiasmo que cuando empezó. El trabajo para los niños “es hermoso”, asegura. Es que Marbelita en realidad es una payasa con corazón de niña.