Una postal que llama la atención en Punta Carballido
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/02/eusonia.jpg)
En la costa de Quequén, camino a Costa Bonita, se observa un barco pesquero en desuso. Cómo fue que llegó hasta ahí
La Alcira, conocida como “la casa de los enanos”, está ubicada en 504 y 571, en un sector denominado Punta Carballido, que pertenece a Quequén, y puede verse al dirigirse a Costa Bonita, luego de pasar por Bahía de los Vientos.
Esa casa, fue construida originariamente por Oscar Antonio Afife, una personalidad de la zona que fue precursor en el lugar. Afife diseñó y con sus propias manos levantó la casa, con una imponente vista al mar. Previamente, había adquirido ese y otros lotes cercanos a través de un remate, momento en el que poca gente apostaba por un lugar tan lejos de los comercios y aislado de todo.
Años más tarde, la casa fue vendida y totalmente reciclada, hasta tener la fisonomía actual, en la que sobresale el “Eusonia”, un antiguo barco pesquero en desuso, que puede observarse desde la costa y llama la atención de quienes pasan, despertando la curiosidad por saber cómo fue que llegó hasta ahí.
La historia
Una imponente grúa trasladó hace algunos años al “Eusonia”, para depositarlo en tierra, aunque cerca del mar y al acceso de la vista de todos los que circulan por la costa de Quequén. La intención originariamente, era convertirlo en un lugar de descanso y diseñar habitaciones para huéspedes en su interior.
Antes de su retiro del mar, el “Eusonia” solía navegar nuestras costas. Quien lo compró después de años de uso fue Hugo Obregozo. Quien lo vendió, fue Antonio Bruno, que trabajaba con barcos pesqueros.
Un barco precisa matrícula, como su patente. El “Eusonia” fue comprado ya siendo viejo, con más de 70 años, con la intención de ponerle su matrícula a uno más nuevo. Como no hay permisos de pesca, lo que se puede hacer en nuestro país, es comprar un barco que ya no pesque, como sucedió con este, y usar la matrícula para pescar en el mar Argentino.
Pesca
Lo que se suele hacer, es comprar un barco en desuso y pasarle el permiso a otro. De esta manera, afirman que se fue desarmando la comunidad pesquera tanto en nuestra ciudad como en Mar del Plata con las lanchas amarillas.
Así, se fue reformando la flota pesquera y quedando pocos barcos de madera de los que fueron construidos hace aproximadamente 80 años.
Traspasar el permiso de pesca, llevó a que Quequén cuente con esta postal, similar a una que hay cerca de Chapadmalal, con circunstancias parecidas.
Años atrás, cuando un inmigrante italiano construía un barco, debía ir a Buenos Aires, a gestionar una matrícula de cuatro números. Con eso se obtenía un permiso de pesca para toda la vida. Hoy, eso no se hace más, debido a que cuando Felipe Solá fue secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca entregó permisos indiscriminadamente. Luego, empezaron a haber vedas y a no entregar más matrículas a barcos nuevos.
Un barco nuevo, aunque hoy se pueda construir, no puede obtener un nuevo permiso para pescar, ya que muchos caladeros fueron destruidos y hay especies que fueron mermando.
Ya no se ven tantas lanchas pescando y cuando hay desove, hay veda. Si se desoye esto, las multas son altas, ya que se intenta preservar el desove, especialmente en primavera y verano.
En este contexto, el “Eusonia”, obsoleto y sin permiso de pesca, ahora es una postal que encanta a turistas y residentes.