“Una prisionera de guerra”
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Resaltó el abogado que representa al particular damnificado
Al momento de su alegato, el abogado del particular damnificado, avaló la posición de la Fiscalía y se pronunció por un castigo similar para el imputado del delito de “tentativa de homicidio agravada por el vínculo, el uso de arma de fuego y violencia de género”.
El letrado recordó una expresión de una testigo en el debate oral, que catalogó a Marisa Astudillo como “una prisionera de guerra”, debido a sus padecimientos en la relación sentimental con el ex integrante de la fuerza de seguridad.
“Intentó matarla a Marisa”, dijo el abogado que representó en el debate a la víctima de los hechos e hizo alusión a la grave lesión medular, las intervenciones quirúrgicas, los inconvenientes de vocalización y respiración que surgieron después de la agresión.
Al alegar, el letrado volvió a suscribir el planteo de la Fiscalía en cuanto al máximo de pena solicitado para Ortega y señaló que Astudillo tiene una pésima calidad de vida tras el ataque a balazos que soportó de parte del acusado.
Personalidad perversa
Habló también de celos patológicos y no psicóticos que evidenció el imputado durante la relación que mantuvo con la mujer que es la madre de sus dos hijos, al tiempo que recalcó que Ortega a lo largo del tiempo mostró “un personalidad perversa” y acciones “morbosas”.
Finalmente, el abogado solicitó a la jueza del Tribunal Criminal que además de la condena y la posibilidad que en algún momento sea beneficiado con una medida diferente de detención (un posible arresto domiciliario), se dicte una restricción de acercamiento hacia la víctima a no menos de 500 metros y la inhibición de bienes a Ortega.
“Le pido perdón a toda la sociedad”
La jueza del Tribunal Criminal le dio la posibilidad a Rubén Ortega que tenga la última palabra en la audiencia de cesura de juicio, tras ser hallado “culpable” por los miembros del jurado popular y escucharse los alegatos de las partes intervinientes.
El hombre tomó un micrófono y brevemente expresó: “Le pido perdón a toda la sociedad, me quiero curar haciendo algún tratamiento en el penal o dónde sea” y en el final de su alocución ante la jueza Giménez le deseó “una pronta mejoría a Marisa” (Astudillo).
Posteriormente, se cerró el encuentro de ayer y los oficiales del Servicio Penitenciario bonaerense le colocaron las esposas al ex integrante de la Policía y lo trasladaron al pabellón que ocupa en la cárcel de Batán.
Castigo inhumano
La defensa del acusado entendió que la pena solicitada por la Fiscalía y el particular damnificado “es inhumana” y explicó sus cuestionamientos en ese sentido.
El abogado solicitó un “castigo justo y útil” para Rubén Ortega y criticó el desenvolvimiento de agentes del Estado provincial al indicar que no actuaron convenientemente tras los antecedentes en el vínculo que mantuvieron el ex policía con la víctima de los hechos.
“No quiso matarla”, aseguró el representante legal del imputado y se apoyó en una “capacidad penal disminuida” de parte del ex efectivo que baleó tres veces por la espalda a Marisa Astudillo cuando pretendía escapar de su casa en el barrio 9 de Julio.
El letrado alegó sobre los atenuantes y agravantes de Ortega y reconoció que el hombre que estuvo sentado en el banquillo de los acusados tuvo “una infancia difícil” en materia de costumbres y educación.