Una producción sustentable sin agroquímicos, ¿es posible?
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Un tema que genera controversia desde hace varios años y que ha tenido debates que no han ido a ninguna parte
El uso de agroquímicos ha sido uno de los temas más controversiales de los últimos años en la Argentina. Claro que el distrito de Necochea, por la extensión de tierras que posee destinadas a la producción agrícola, no ha podido quedar al margen de esta discusión.
Por un lado, particulares y agrupaciones ambientalistas que apoyan el consumo de alimentos naturales se manifiestan en contra del uso de “agrotóxicos” y llevan en lo alto las banderas pidiendo que “paren de envenenarnos”. Con esa visión, estos movimientos sociales muestran una postura respetable mediante la cual esgrimen varios argumentos.
Por otra parte, los productores e ingenieros agrónomos muestran la otra cara de la problemática y aseguran que los opositores de los agroquímicos, en general, desconocen las actividades que se llevan a cabo en los establecimientos rurales.
El centro del huracán
En primera medida, hay que definir qué es un agroquímico y una definición simplificada podría afirmar que se trata de toda sustancia sintética, fabricada por el hombre, para beneficiar a la producción agrícola. “Últimamente, como sinónimo de los agroquímicos se usa la palabra ‘agrotóxico’, que la están poniendo de moda y está mal empleada”, indicó el ingeniero agrónomo de nuestra ciudad, Diego Valenzuela.
Entonces, ¿es posible una producción agrícola sustentable sin aplicar estos químicos?. Sin pensarlo, Valenzuela afirmó que no. “Cualquier persona idónea en el tema podrá coincidir conmigo en que es imposible la producción agrícola sustentable sin agroquímicos, es como hacer medicina sin medicamentos”, indicó.
Es posible que, si a cualquier persona se le da a elegir un alimento orgánico, sin conservantes ni químicos, lo prefiera a uno que no cumple con ninguna de esas características. Sin embargo, los productores rurales consideran que eso no es sostenible ni rentable a gran escala.
El glifosato
Existen dos grandes grupos de agroquímicos. En el primero se encuentran los fertilizantes, que se aplican a la tierra o a las hojas, generalmente en pequeñas bolitas de similares características a la del telgopor desarmado, y que se encargan de la nutrición de los cultivos. El DAP (fosfato amónico) y la urea, son los más comunes en nuestra zona.
En el segundo grupo, se hallan los más conocidos, que son los encargados de la protección de las plantas. Entre ellos, se encuentran los insecticidas (contra insectos), funguicidas (contra hongos) y herbicidas (contra malezas). El agroquímico más común utilizado en nuestra región, perteneciente a los herbicidas, es el glifosato, que es «no selectivo» y mata cualquier vegetal.
Hoy, aunque cada vez se está usando más en forma de granulado, lo que más está generando envases vacíos y preocupación en los vecinos es, justamente, el glifosato líquido, que generalmente se vende en bidones de veinte litros. Varias personas han hecho públicas fotografías de varios bidones desechados sin cuidado en cualquier sitio, sabiendo que puede peligroso para los niños y animales que desconozcan de qué se trata.
Cabe señalar que también se utilizan herbicidas “selectivos”, que afectan puntualmente a un solo tipo de vegetal. Por ejemplo, hay algunos que se implementan para matar plantas de hoja gruesa sin afectar a las gramíneas y viceversa.
Los que requieren más protección
Normalmente, los cultivos que más necesitan protección son los intensivos, que son, por ejemplo, los productos de huerta, la papa y la cebolla. Por su parte, en la agricultura extensiva, que es la más común en nuestra zona, todos los cultivos requieren de protección y nutrición casi por igual, aunque se trata de prescindir de ello cuando es posible.
Según el ingeniero Valenzuela, hay un momento en que las malezas ejercen mucha competencia de luz, agua y nutrientes, dejando desprovisto al sembrado. Ése es el momento en que se debe hacer una evaluación y decidir si se justifica, económicamente hablando, efectuar un tratamiento. “Si te duele un poquito la cabeza, no vas a ir al médico, pero si ya el dolor es muy fuerte, hay que tomar una aspirina. Esto es lo mismo”, explicó.///
La falta de información
“La gente muchas veces difunde información sin conocimiento y usan, inconscientemente, productos diez veces más tóxicos que los agroquímicos que se usan en el campo. En realidad, se usan los mismos principios activos y funguicidas para los hongos del pie de atleta que para los hongos de las plantas. También, cuando tirás matamoscas en aerosol en la cocina de tu casa, estás aplicando el mismo piretroide que se aplica en el campo al aire libre. Por eso, en la vida cotidiana, hay productos que son más tóxicos que lo que se implementan en el campo”, justifica el ingeniero consultado.
Finalmente, aseguró que si se decidiera no aplicar más este tipo de productos, tanto el rinde como la calidad de lo que se exporta se vería afectado negativamente. “Si vas a una verdulería y ves una naranja o una manzana con hongos o un gusano adentro no la comprás, porque te gusta verla en buenas condiciones. Eso se logra con protección de cultivos y un uso responsable y no abusivo de los agroquímicos”, aseguró Diego Valenzuela.///
Tomar una medida en 90 días
El Gobierno formalizó esta semana la creación de un grupo de trabajo interministerial que tendrá 90 días de plazo para establecer las políticas de regulación del uso de agroquímicos, en especial en cercanías de zonas pobladas.
La reglamentación de la ley nacional obligará a los productores a seguir una serie de procedimientos para reciclar los envases de productos fitorsanitarios, normativa formalizada el martes.
La resolución 1/2018, publicada en el Boletín Oficial, dispone que “las actividades de aplicación de productos fitosanitarios para la agricultura en la actividad agrícola en general, y en especial en zonas de amortiguamiento o buffer, deben realizarse conforme a buenas prácticas agrícolas y sujetas a sistemas de control y monitoreo adecuados”.
Actualmente suman 22 las provincias que han dictado leyes o normativas específicas sobre agroquímicos que a la vez se superponen con una gran cantidad de ordenanzas municipales. En este enjambre normativo, hay zonas donde los productores tienen prohibido aplicar insumos químicos en un radio de hasta 2.000 metros alrededor de los pueblos, mientras que en otras están directamente vedadas las fumigaciones aéreas. En Necochea, vecinos pidieron al Concejo que sancione una ordenanza que prohíba el uso de estos productos en una franja de 1000 metros de la última casa habitada.
