Una radiografía de Necochea
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«La oportunidad se
multiplica a medida
que se aprovechan
oportunidades y se
sabe lo que se quiere»
Bobby Unser.
Una imaginaria radiografía sería la mejor perspectiva interior del mal que nos afecta. De ahí en más, comenzaría el diagnóstico respectivo que nos ayudaría con cierta certeza para curar la enfermedad que padecemos desde el punto de vista socio económico.
Por eso decimos que una ciudad debe tener todos los datos estadísticos y nos permitimos citar algunos ejemplos como el déficit habitacional, índice de desocupación real, el empleo en negro e informal, el nivel monetario de la población, posibilidades laborales, números claros sobre la inseguridad, las obras necesarias y prioritarias de infraestructura, funcionamiento del Estado, capacidad privada, situación de las Pymes y todo aquel dato que aporte a saber cuál es la realidad de la ciudad en que vivimos. Si no se manejan datos exactos de la realidad difícilmente se podría cambiarla para mejor.
Datos que ilustran la realidad laboral
Necochea tiene actualmente una tasa de empleo del 42 por ciento y un índice de desocupación entre el trece y quince y una subocupación del 18 %, con una demanda sin poder conseguir empleo promediando el 14 % mientras que las estadísticas nos marcan que en materia de ocupación por sexo el masculino alcanza el 54 % y el femenino el 45 %. Con un interesante análisis con números del primer año de pandemia donde la franja de 15 a 19 años estaba ocupada en el 5,12; de 19 a 24 el 10.87; de 25 a 29 el 10,24; de 30 a 34 años el 9.56; de 35 a 39 el 9,80; de 40 a 44 el 9,90; de 45 a 49 el 13; de 50 a 55 el 7,15; de 56 a 64 el 6,83; de 65 a 69 3 %; de 70 a 74 el 1,40 y de 75 a 79 años el 1,20 ciento.
La división de la totalidad de ocupados según el sector de actividad se marca en la industria el 4,88 %, agricultura y ganadería 6 %, construcción la que se mantiene en ascenso con el 7,67; comercio y reparaciones, el 30,66; administración pública, defensa y seguridad social 5,88, educación 10 %, servicios 25,87 y otras actividades el 9,40 %.
El 75 % de los trabajadores tienen varios años en su relación laboral, de 5 a 10; menos de un mes el 4,28 % y de un año el 20 %; el nueve por ciento es trabajador estatal y el 88 % privado; clara demostración de la enorme diferencia comparativamente con algunas provincias argentinas donde el empleo público es igual al privado. En cuanto al empleado en blanco la mayor concentración está en el comercio, luego en el área de servicios, la construcción y en menor medida la industria, el agro y la administración pública, mientras que la mayor franja etaria de desocupados es entre los 20 y 25 años con un 28 % y entre 26 a 30 con el 15 %, en tanto la desocupación masculina, obviamente, es menor que la femenina.
El porcentaje de ocupados nos marca que sólo el 85 % tiene un trabajo y el once por ciento con dos empleos y apenas el dos por ciento con tres trabajos. Son números que nos arrojan un panorama de la población económicamente activa del presente y que no escapan a la generalidad del país. En nuestro caso con la particularidad de los tres meses de verano donde se incrementa la ocupación esta preferentemente llamada informal o en negro.
La credibilidad del Indec
El Indec aun con errores y aciertos pero funcionando transparentemente, no como en otros tiempos donde no se quería “estigmatizar la pobreza” hoy nos lastima saber que una familia tipo, matrimonio y dos hijos menores necesita cien mil pesos por mes para no ser pobre, también podemos aceptar como poco serio que con $ 100.500 se dejaría de serlo. Tomémoslo como lo que es estadísticas nada más.
Basándonos en lo anterior, espontáneamente nos preguntamos en cuántos hogares de Necochea se supera esa cifra como ingreso mensual lo que lamentablemente nos marca un elevado porcentaje que está sobre la línea de pobreza según el Indec. Mientras que otra franja, no chica por cierto, no alcanza los $ 60.000 por mes que indicaría estar en el sector de la indigencia.
La necesidad de fuentes de trabajo
Necochea es ciudad de futuro porque hay mucho por hacer y tiene con qué. Ya lo hemos escrito en otros comentarios, como hemos visto pasar el tren cargado de oportunidades sin siquiera tratar de detenerlo. Hemos perdido importantes fuente laborales que sería necesario un profundo análisis o autocrítica del por qué se ha llegado a esa decadencia al desaparecer en nuestro medio industrias y comercios, fáciles de recordar, que habíamos aludido en esta misma página domingos atrás.
Hay que descolgar innumerables los carteles en locales que se venden o alquilan y proceder en sus puertas al corte de cintas celeste y blanca como gesto inaugural de una nueva fuente laboral. El municipio tiene en sus manos muchas herramientas para que esto ocurra, derogando ordenanzas y tasas irrisorias que desmotivan al posible pequeño inversor, que en su conjunto las Pymes están reconocidas como las mayores concentradoras de la masa laboral.
Deben estar dadas desde la Nación y la Provincia las condiciones óptimas para una ciudad que ofrece cuatro rutas de acceso, un puerto de ultramar pero, no tiene servicio aéreo ni ferroviario ahí tiene que estar la presencia de los gobiernos centrales con el apoyo para inversiones con reglas de juego claras y las obras de infraestructura que demanda desde hace años.
No todo tiene que venir de arriba. Simples medidas a veces suelen traen importantes beneficios tal el caso del horario corrido implementado ya por varios comerciantes abriendo así mayor beneficio para la clientela y, consecuentemente una mayor venta. Poniendo especial atención a la educación terciaria dictando carreras de inmediata salida laboral, evitando el éxodo estudiantil con la enorme erogación de dinero que supone estudiar en otra ciudades, dinero que quedaría además en nuestra comunidad.
Se debe recuperar la enseñanza de oficios, muchos que se han perdido con el paso del tiempo y hay una demanda de plomeros, gasistas, carpinteros, techistas, y demás que, quienes a estas tareas se dedican están superados de trabajo. Cualquier vecino que pueda requerir este servicio puede corroborar esto que señalamos.
No tanto plan social que llegó para quedarse, lamentablemente, con situaciones no santas que deben tener algún día una investigación seria y real en todos los lugares del país y Necochea no debería escapar de esa situación.
El armado de cooperativas algo no nuevo por cierto y existente en muchos países del mundo también es una instancia aprovechable, sin la utilización de los «caciques» o «punteros» sino directamente ligadas al control estatal y con apertura a la faz privada.
Generar trabajo es la revolución de una profunda reforma laboral, sin temores, de frente, no se puede seguir 50 años atrasados, el mundo y las formas de trabajo han cambiado hay que adecuar los cambios a la realidad de estos días.
En nuestra región se incorporaría mucha gente al mercado del trabajo si las situaciones cambiasen para los empleadores, sin ser asfixiados con cargas sociales, impuestos al trabajo, terminar con la industria del juicio laboral que manda a la ruina a las pequeñas empresas y no soluciona tampoco la vida del demandante.
Una reforma laboral que permita a los empleados salir de un trabajo, por cualquier circunstancia, e incorporarse a otro de forma inmediata, para así poder tener obra social y aporte jubilatorio. La verdadera protección del trabajador no se sostiene más con la defensa anacrónica del discurso gremialista.
A todo esto hay que agregarle créditos blandos para la producción, accesibles para la clase media y dar una fuerza dinámica a ese sueño del primer empleo.
Duelen los datos de la realidad pero no se puede hacer el papel del avestruz. No hay peor gestión que la que no se hace, nuca es tarde.///