Una reapertura con incertidumbre
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Finalmente, desde el pasado viernes, se permitió la reapertura de casi todos los locales comerciales, eso sí, cada sector con su protocolo de funcionamiento y, en algunos casos, con restricciones.
La reapertura se realizó con satisfacción porque en muchos casos, fue después de más de 50 días de permanecer cerrados. Sin embargo, se vio cautela e incertidumbre entre los comerciantes porque las ventas no son las mismas y las limitantes siguen complicando.
En el caso de los restaurantes y cafeterías, se les permitió abrir, pero sólo pueden trabajar con delivery o bajo la modalidad conocida “take away”, que implica que el cliente retire su pedido en el comercio. En general, esta propuesta funciona para aquellos que ya la vienen usando de siempre como, por ejemplo, pizzerías y heladerías, pero es más difícil acostumbrar a la gente que compre de esta forma, un plato más elaborado. De todas maneras, hubo iniciativas novedosas que convocaron a los clientes con la elaboración de platos especiales, como paellas y locros, algo que no se come todos los días.
La principal crítica que surge en el rubro gastronómico es el horario permitido para retirar la comida del local, que es hasta las 18, porque implica llevar el plato frío a la casa. Además, aquí no hay costumbre de planificar la cena tan temprano. No obstante, se puede pedir más tarde por delivery. A las cafeterías, tampoco les convence esta modalidad porque son pocos los clientes que se acercan a llevar un café y tomárselo en el camino, porque no hay hábito en la Argentina.
En el resto de los comercios, algunos atienden tras las rejas y hasta con miedo y otros más relajados, pero tomando todas las medidas de prevención. En general, los horarios se respetan, aunque los sábados muchos rubros abren sus puertas, pese a que los protocolos no lo indican.
Los comerciantes manifiestan que, por ahora, la gente compra lo mínimo e indispensable. Tal es así, que las casas de ropa aseguran que el primer día de apertura se buscaba ropa interior, medias y algún que otro abrigo para enfrentar los primeros fríos. En este caso, esta situación los llena de dudas, teniendo en cuenta que muchos tienen toda la colección otoño –invierno sin vender.
Sin embargo, más allá de las ventas particulares de cada rubro, ya circula mucha gente en la calle en horario comercial. Hay quienes critican esta situación, mientras que otros entienden que si se abren negocios es lógico que circulen más personas. Más allá de la discusión que no lleva a ningún lado, lo que hay que decir es que en general, se respeta el distanciamiento físico entre las personas y el uso de barbijo. En todos los locales, los clientes hacen fila afuera y esperan su turno para entrar, respetando el metro y medio de distancia que indica el protocolo.
Hay nuevas prácticas que, de a poco, se han ido internalizando y debemos mantenerlas en el tiempo, para ir recuperando la normalidad, en un momento que sigue marcado por la cautela y la incertidumbre de lo que vendrá.///