Una reparación que tarda
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A lo largo de los últimos años la cuestión medio ambiental ha ido tomando cada vez más importancia y la necesidad de cuidar nuestro planeta y nuestro lugar toman cada vez más preponderancia.
Por lo cual todo episodio o situación que dañe el medio ambiente inmediatamente llama la atención en una parte de la comunidad. Es más, desde hace un par de décadas se han formados asociaciones que tienen como bien mantener un ambiente sustentable.
En los últimos años existe un hecho que capta el interés no sólo de este grupo de personas sino también de buena porción de la sociedad. Nos referimos a la rotura que posee el caño cloacal que pasa por el lecho de Rio Quequén cercano al puente Dardo Rocha.
Esta pérdida hace que el líquido cloacal y la materia fecal entren en contacto directo con el agua y contamine esa parta del rio.
Lo peor de todo es que esto va aumentando y en épocas de verano se torna peligroso porque es un sector donde nadadores pasan por la zona y ya han hecho conocer su reclamo. También la Agrupación Vito Dumas se encuentra en ese sector.
Esto hace que sea urgente la reparación. Algo normal en cualquier situación, que un caño se rompa y que sea arreglado. El tema es que en el último tiempo está pérdida fue descubierta en marzo de 2017 o sea que desde ese momento están saliendo a la superficie cualquier tipo de desperdicios.
Desde ese momento se hicieron dos arreglos, pero éstos no aguantaron la presión del líquido y se volvió a romper el caño.
Es más durante mucho tiempo se habló de la necesidad del arribo de una “misteriosa” pieza que traería con ella la solución a esta emergencia ambiental. Eso no ocurrió.
Ahora en los últimos días volvieron a escucharse las quejas de vecinos y entidades que marcaron que esta situación continúa igual que siempre. La posibilidad de visibilizar este hecho hace que se pueda llegar a una reparación y que esto no quede en el olvido.
Es necesario que las autoridades tomen cartas en el asunto y se encuentre una rápida solución, ya sin misteriosas piezas o soluciones mágicas, simplemente se necesita que el caño que pasa por el río Quequén no pierda materia fecal. Así de simple.
En su momento se habló de un encamisado que cubra una parte importante del caño y la otra que se lo cambie, algo que cuesta varios millones de pesos.
Para graficar lo peligrosa de la situación en febrero de 2018 Ecos Diarios tomó una muestra de agua de esa zona y la llevo a analizar lo que dio un resultado categórico sobre el estado del agua: proliferan bacterias en niveles muy altos, lo que no sólo la hace no apta para el consumo humano sino también es perjudicial para quienes estarán en contacto con ella. Esto podría generar desde descomposturas, intoxicaciones, hasta sarpullidos y picazón en el cuerpo.
De más está decir que es necesario que se empiece a trabajar en una solución. No se puede dejar para mañana, hoy se debe buscar una solución que evite que el río continúe contaminado.
Es necesario pensar en lo que puede ocurrir hoy, pero también en cuestiones medioambientales se trabaja pensado en las futuros generaciones.
No hay tiempo, la solución ya espera desde marzo de 2017, las autoridades municipales deben dar una respuesta.///