Una residencia estudiantil con once años de trayectoria
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El objetivo es brindarles alojamiento a chicos de la zona que no pueden pagarse un alquiler
Ayer, abrió sus puertas la residencia estudiantil que funciona en el Hotel Evita, en Avenida 79 Nº 533, la cual tiene once años de trayectoria, brindando alojamiento y contención a chicos de la zona que no pueden pagarse un alquiler, dándoles la posibilidad de poder estudiar una carrera terciaria o universitaria.
La residencia comenzó en el año 2009, perduró en el tiempo. Sin embargo, este año estaba difícil la continuidad por los costos económicos, pero luego de dialogar con el secretario general del gremio Sutaca (Sindicato Único Trabajadores Automóvil Club Argentino), Roberto Passo y la comisión directiva se decidió continuar, de lo contrario muchos chicos no iban a poder culminar sus estudios.
Cada año, el encargado de la residencia, Carlos Pérez, renueva las expectativas y está preparado para recibir a los jóvenes que ingresan en abril cuando empieza la cursada hasta noviembre, cuando finaliza.
“Este año recibimos a varios chicos de Lobería y se da la particularidad de que hay más chicos que chicas, siendo actualmente 14, siete estudiantes nuevos y siete que ya venían cursando, pero normalmente estamos dando alojamiento a 26 alumnos, que estarán llegando en estos días”, señaló.
El año pasado egresaron cinco jóvenes, teniendo este año la posibilidad de entrar varios estudiantes nuevos.
Vale recordar que los chicos que pueden acceder a la residencia deben ser de la zona, La Dulce, Lobería, Juan N. Fernández, Claraz, teniendo constancia de alumno regular, que tengan materias cursadas y rendidas a fin de año para poder constatar el año de estudio y que no haya sido un pasatiempo en nuestra ciudad.
Experiencias
En los años de trayectoria de la residencia, ya han egresado cerca de 20 chicas que estudiaron la carrera docente y algunas ya son madres.
“Ver que han egresado muchos chicos es un orgullo para nosotros, inclusive después de tantos años de estar juntos se forma un vínculo muy ameno, lindo”, aseguró Perez.
Los jóvenes que llegan por primera vez a la residencia, el encargado cita a sus padres donde se les informa del orden, limpieza, horarios, etc.
“Los chicos son conscientes, muestran compromiso, responsabilidad y saben que hoy en día es muy importante tener un estudio. Se portan bien y aprovechan la oportunidad”, aseguró.
Agustín Serro es de Balcarce y estudia Educación Física, siendo este su cuarto y último año. El se siente cómodo y a gusto en la residencia, notando un cambio en su vida al venirse a vivir a la residencia. “Antes no hacía nada, es un cambio en la vida de todos”, dijo.
Agustín será uno de los primeros egresados varones que la residencia va a tener junto a Pablo Diez.
Por una razón de seguridad y tranquilidad, las puertas se cierran a las 22.30 para todos, teniendo prohibido llevar a otras personas a las habitaciones o ingresar con personas no autorizadas a la residencia.
Cada estudiante reside en este lugar de lunes a viernes, teniendo a su cargo el cuidado de la habitación y la cocina durante todo el ciclo lectivo.
También cuentan con calefacción, Internet, impresora y dos computadoras para hacer trabajos.
En la residencia los jóvenes son independientes y tienen libertad de hacer sus actividades, siempre y cuando respeten las normas establecidas. Los jóvenes en el día a día, aprenden a convivir, compartir los espacios, organizarse con la limpieza por grupos y sectores, además de cocinarse.
En tanto, el gremio absorbe los gastos de luz, gas, Internet y brinda el servicio de salud gratuito ante cualquier emergencia.