Una sesión para leer entre líneas
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“Estos son mis principios. Si no le gustan… tengo otros”. Groucho Marx
La reconocida frase del humorista estadounidense siempre fue, de modo sarcástico, ligada a aquellas personas, especialmente políticos, que cambian de parecer según las circunstancias y conveniencias. En verdad, cuando esto sucede no estaríamos hablando de principios sino de intereses que lógicamente mutan según distintas variables, endógenas y exógenas a cada persona; las relaciones, las necesidades, los cargos y los compromisos políticos pueden hacer variar esos intereses que a veces aparecen disfrazados de principios pero que nunca fueron tales.
La tasa Unica para Mantenimiento de las Arterias Urbanas, más conocida como tasa portuaria, fue creada en febrero de 2015 y la misma fue impulsada por el entonces presidente del bloque de Partido Fe y actual presidente del Consorcio del Puerto Quequén y ahora también concejal, Arturo Rojas.
En aquel momento los argumentos políticos e ideológicos eran que Puerto Quequén y sus actividades perjudicaban a los vecinos dado el tránsito de camiones que rompían calles en detrimento de la calidad de vida de los quequenenses que veían pasar la riqueza pero ésta no aportaba un peso a la comunidad. Los radicales también estuvieron a favor de la creación de la tasa y fueron los más fervientes demandantes de su cobro con el argumento de que una sociedad justa y equitativa sólo será posible en la medida que se establezcan políticas tributarias que obliguen a los sectores de mayor capacidad contributiva, en este caso los exportadores, a aportar al Estado en beneficio de los que menos oportunidades tienen. El principio de solidaridad básica.
La tasa fue aprobada durante el gobierno kirchnerista de José Luis Vidal pero éste nunca la puso en vigencia pese a que hubiera significado un importante ingreso de plata para las arcas municipales.
En la sesión del jueves pasado, donde se derogó el tributo en cuestión, los radicales fueron los únicos coherentes con lo que venían sosteniendo desde 2015 y votaron en contra de la anulación; los concejales de Cambiemos Fe, especialmente Arturo Rojas, cambiaron radicalmente su postura y el actual presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén fue un férreo defensor de la derogación con argumentos muy pocos convincentes como que ahora “la Provincia estaba arreglando los camino que los camiones rompían”; los kirchneristas de Unidad Ciudadana, que nunca tuvieron intención de cobrar la tasa durante su gobierno, también modificaron su posición y ahora fueron defensores de la cobranza, y los del Frente Renovador que al principio de su gestión se habían mostrado dubitativos respecto al cobro pero durante el último tiempo se habían manifestado a favor, apoyaron la cancelación y a cambio se llevaron un aumento de tasas más alto del que se había acordado horas antes.
Vayamos por partes, el jueves al mediodía tras la reunión parlamentaria de los presidentes de bloque, el proyecto de la ordenanza fiscal impositiva del Ejecutivo con pedido de aumento de tasas del 33%, había salido con tres despachados: uno con una suba del 25% acordada entre FR, UCR, el que también votarían Gabriela Góngora, de Cambiemos Fe y Alejandro Issin, de Cambiemos Pro; otro del 20% firmado por Compromiso y Trabajo por Necochea y otro también del 20 % pero sumada la derogación de la tasa portuaria, de Cambiemos Fe y Cambiemos Pro. Este último despachado tenía resistencia de algunos ediles de estos espacios como Góngora e Issin.
Si alguien creyó que la tarde iba a ser tranquila se equivocó. Los votos para derogar la tasa portuaria no estaban y los interesados en que ello sucediera empezaron a realizar todo tipo de acciones para conseguirlos. En nuestra ciudad, los más aguerridos defensores eran Arturo Rojas, del partido Fe y Martín Domínguez Yelpo, diputado del Pro, proveniente del gremialismo peronista de la UTA. Ambos se habrían comprometido en la Provincia, donde no veían con buenos ojos que se “gravara la producción y el trabajo”, a derogar la tasa pero cuando quisieron hacerlo solos no pudieron y su capacidad de negociación se vio limitada frente a un radicalismo firme en su postura y molesto por no ser tenido en cuenta en la toma de decisiones en el marco de Cambiemos Necochea y con ediles propios que no aceptaban la cancelación porque aseguraban que era ir “contra los vecinos”. Fue entonces necesario hablar con el oficialismo y de eso se ocupó un funcionario de María Eugenia Vidal que llamó al Intendente y asunto terminado, los concejales del Frente Renovador apoyarían, algunos llorando, la derogación de la tasa que anhelaban cobrar aun cuando ésta había sido declarada ilegal por algunos exportadores recurriendo a la Justicia.
La sesión comenzó a las 20.30 pero a la hora se pidió un cuarto intermedio que duró hasta las 0.45 cuando los ediles volvieron al reciento, menos Alejandro Issin que se retiró molesto por la situación, y finalmente se aprobó la derogación de la tasa portuaria por mayoría con la negativa de los dos concejales radicales y de Unidad Ciudadana y el aumento del 29,5 % de las demás tasas con el rechazo de los dos bloque mencionados anteriormente más los dos ediles de Compromiso y Trabajo por Necochea.
Facundo López supo aprovechar la negociación y pudo obtener unos puntos más de aumento de los demás tributos, horas antes la suba se había acordado del 25% y finalmente logró el 29,5. Pero también demostró poca independencia respecto a las pretensiones del gobierno de la Provincia, aun siendo de distinto signo político.
Por su parte, el radicalismo evidenció sus diferencias dentro del inter bloque Cambiemos y su concejal Graciana Maizzani aclaró, a quienes aún no la conocían, que no será llevada de las narices por nadie. Además, la UCR apareció unida ya que todo el partido acompañó la postura de Maizzani, quien se puso firme frente a algunos llamados de correligionarios con cargos en la Provincia para averiguar “qué estaba pasando”. Los radicales nunca se sintieron cómodos con sus socios de Fe y Pro y ésta seguramente no será la primera diferencia que harán pública.
Por último, Arturo Rojas acreditó la falta de liderazgo que posee dentro del inter bloque Cambiemos y en el propio porque necesitó de los llamados provenientes de la Provincia y de la dirigencia gremial y política de Fe para disciplinar a sus concejales. Al igual que Martín Domínguez Yelpo, que no pudo sentar en la banca a Alejandro Issin.
Sin ninguna duda, la última sesión del año dio algunas señales que no estaban previstas pero que seguramente irán marcando el devenir político del próximo año.
Por María D. González
Redacción