Una situación compleja

Después de varias idas y vueltas, la Provincia aprobó el protocolo para que los kiosqueros puedan regresar a las escuelas, después de 17 meses sin actividad. Luego de un largo reclamo, el sector logró el aval para volver a abrir sus concesiones, aunque les llevará mucho tiempo recuperarse después de todas las pérdidas económicas que han tenido.
De todas maneras, pese a la demora en la autorización, fue una buena noticia para el rubro. Sin embargo, mientras algunos pueden empezar a pensar en una recuperación, otros siguen en la total incertidumbre porque las nuevas restricciones los siguen afectando cada vez más. Tal es el caso de los peloteros, discotecas, salones de fiestas que directamente están cerrados, pero también cervecerías y canchas de futbol que, con los horarios acotados, se ven sumamente perjudicados.
Algunos rubros estuvieron cerrados casi todo el año pasado y sólo pudieron abrir apenas dos meses y con muchas limitaciones. De ninguna manera, pudieron recuperarse y ahora otra vez, tuvieron que volver a cerrar.
En el caso de los peloteros, por ejemplo, ya han cerrado numerosos locales porque a sus dueños no les ha quedado otra opción.
Desde los diferentes sectores entienden la situación de que hay que frenar los contagios, pero el problema es que se deciden cierres de rubros de un día para el otro, pero sin ningún aporte económico para sostener los emprendimientos. En todos los casos, hay servicios e impuestos que pagar, alquileres, empleados, pero a nadie parece importarle porque las ayudas estatales llegan a cuentagotas y, en la mayoría de los casos, ni llegan.
Se repite una y otra vez que a “este virus lo frenamos entre todos”. Sin embargo, el sector privado es el que está haciendo mayor esfuerzo porque, en varios casos, deben cerrar sus comercios o limitar la actividad, pero no reciben nada a cambio, solo deudas que pagar.
También hay que decir que gran parte de la sociedad mira para otro lado y sigue sin respetar las medidas de cuidado –uso de barbijo y distanciamiento- y siguen haciendo reuniones sociales con unos, con otros, como si nada, sin pensar en el que está sufriendo por la enfermedad o en aquellos que tienen que cerrar sus negocios.
La situación es compleja. Por un lado, el Gobierno nacional sigue cerrando rubros comerciales, pero no brinda la ayuda económica correspondiente para paliar la situación. Por otro lado, las terapias intensivas están cada vez más llenas y, en el medio, buena parte de la población, ya harta de todo, que no se compromete y cumple a medias las medidas mínimas de cuidado.