Una tragedia que culminó con la vida de seis personas
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El múltiple crimen registrado en el barrio Fonavi conmocionó a la ciudad y se reprodujo en los medios nacionales.
En la historia policial local pocos hechos provocaron tal conmoción como el múltiple crimen y posterior suicidio ocurrido el 7 de julio de 2016, hace tres años.
Esa fría mañana en el barrio Fonavi se produjo una tragedia familiar que terminó con la vida de seis personas, entre ellas el propio homicida. Hacía 36 años que no se producía un hecho de tal gravedad en nuestro distrito (Ver “La matanza…”).
La ciudad despertó con algo de sol y nada hacía prever que la tragedia pudiera hacerse presente de una forma tan abrupta y contundente.
hombre de 56 años, sereno del cementerio municipal, regresó a su casa del barrio Fonavi y junto a su esposa, ambos llevaron al colegio a uno de sus hijos.
Posteriormente, Roberto Daniel Vecino compartió una ronda de mates con integrantes de su familia. No se sabe qué ocasionó la furia asesina de aquel trabajador de 56 años.
El empleado comunal asesinó a puñaladas a tres de sus hijos y a su esposa, luego degolló a un hombre que quiso intervenir en defensa de una de las víctimas, pero encontró la muerte injustamente.
Cuando el horror se había adueñado del escenario, aparecieron dos policías que pretendieron detener a Roberto Vecino, pero uno de los oficiales también resultó herido en una de sus manos por las armas blancas que el feroz atacante portaba.
Finalmente, el quíntuple matador se atrincheró en un galpón lindero a la habitación en la que vivía y con un lazo de acero se ahorcó para ponerle punto final a la historia de sangre y muerte.
El asesino y suicida tenía más hijos que sobrevivieron porque no estaban en ese momento en el lugar.
Una masacre
Gran conmoción causó la masacre entre los habitantes del barrio Fonavi y, obviamente, en el resto de la sociedad.
Según los investigadores policiales, el episodio comenzó a desencadenarse cerca de las 9 de esa mañana fatídica del 7 de julio de 2016. Roberto Daniel Vecino comenzó a discutir con su esposa, Marta Esther Curuchet (52), en la cocina de la casa.
La mujer vivía en el lugar junto a algunos de sus hijos de ambos y el hombre en una habitación lindera, por lo que tenían contacto diario.
En cierto momento de acalorada discusión, el hombre se apoderó de un arma blanca y asesinó a puñaladas a la mujer, quien quedó tirada en la cocina muy mal herida.
Roberto Daniel Vecino tenía consigo tres armas blancas y un elemento filoso del tipo de una “faca”, objeto con atacó a dos de sus hijas, Rosa (21) y Etelvina (19), en la planta alta de la vivienda de avenida 98 y calle 63.
Las chicas trataron de encerrarse en una habitación pero el hombre las mató, tras romper a patadas una puerta.
En un momento del sangriento hecho apareció en escena otro de sus hijos, Roberto (26), quien trató de pararlo y fue herido en su cuerpo y luego trató de salir corriendo de la casa.
Según testigos, el hombre persiguió a su hijo y lo alcanzó a los pocos metros, para trenzarse en una pelea a golpes de puño. Y cuando lo tenía reducido, lo atacó a puñaladas en distintas partes del cuerpo hasta matarlo en la zona de calles 63 y 98 bis.
La terrible secuencia fue observada por un hombre de 70 años, Horacio Córdoba, quien era cuidador del predio de la Sociedad Rural de nuestra ciudad. Pretendió intervenir para evitar el crimen del joven, pero no sólo que no logró ese propósito sino que fue degollado por el asesino serial.
El epílogo de la locura
Un móvil de la Comisaría Primera que recorría la jurisdicción en apoyo al Comando de Patrullas fue alertado por vecinos del barrio Fonavi del sangriento episodio que se desarrollaba como si fuese la escena de una película.
A los pocos instantes llegaron al lugar dos policías que también intentaron interponerse en el camino del matador pero uno de los agentes alcanzó a ser lastimado en una de sus manos.
Cuando los efectivos solicitaron apoyo urgente a sus compañeros de servicio, Roberto Daniel Vecino salió corriendo y se refugió en un galpón de la casa ubicada sobre la calle 63.
Allí, el empleado municipal se atrincheró a pesar de los pedidos de los efectivos para que saliera y se entregara. Cuando llegaron más uniformados y forzaron la puerta del inmueble, se encontraron con Vecino colgado del cuello con un lazo de acero de uno de los tirantes del techo.
Fue el epílogo de la mañana de la muerte y el inicio del tremendo dolor y conmoción que embargó a quienes quedaron vivos y a toda una sociedad sacudida por el horror.
Y las personas que se salvaron de semejante episodio empezaron una nueva etapa de sus vidas. ///
La matanza de plena inundación de 1980
Sólo existía en la historia policial local un antecedente de un múltiple crimen como el ocurrido en el barrio Fonavi en 2016. Ocurrió en mayo de 1980, en plena inundación en nuestro distrito.
En un lapso que nunca pudo ser determinado, un trabajador rural asesinó a tres familiares, ultimó al jefe policial local e hirió a otros cuatro policías, para luego ser abatido.
El hecho se produjo en la Colonia Calangueyú, en cercanías de Juan N. Fernández, y las víctimas fueron los hermanos Hugo, Luis y Raúl Schmidt y el jefe de la Policía de Necochea, comisario Omar Adolfo Rugo.
José Marcelo Lambrech, autor de la masacre, fue abatido por la Policía en la tarde del lunes 19 de mayo de 1980, tras varias horas de permanecer pertrechado en el interior de una vivienda donde luego fueron encontrados sus tres primos muertos.
Se cree que los hermanos Schmidt habían sido últimados varios días antes. Pero recién en la mañana del lunes 19 un pariente de los hermanos Schmidt, preocupado porque desde hacía varios días no tenía información de ellos, se acercó al destacamento policial de Juan N. Fernández.
Acompañado por el cabo Miguel Angel Linder, llegó hasta el establecimiento rural, pero antes de llegar el policía fue alcanzado por tres disparos.
El policía logró arrastrarse hasta la tranquera del campo y fue ayudado por el pariente de los Schmidt, que lo trasladó inmediatamente de regreso a Juan N. Fernández.
En tanto, efectivos de la Comisaría de Necochea, encabezados por el comisario Rugo llegaron en una avioneta hasta las cercanías del establecimiento rural.
A unos metros de la casa donde se encontraba parapetado Lambrech, el comisario Rugo fue herido de bala en el pecho y poco después murió. En el tiroteo también cayó el suboficial inspector Héctor Hugo Lombardi.
Lambrech seguió disparando con una carabina 22 y una pistola. Durante ocho horas habría disparado entre 60 y 70 proyectiles. Mientras que los policías respondieron con granadas lacrimógenas y más de un centenar de disparos.
Finalmente fue rodeado y una ráfaga de ametralladora disparada por el oficial subinspector Ricardo Inda derribó al homicida.
En el enfrentamiento también resultaron heridos el sargento Hugo Peñalba y el suboficial Gregorio Manuel Peón. Cuando finalmente los policías lograron ingresar a la casa, encontraron a los hermanos Schmidt asesinados.