Una ventana que con la nueva normalidad no se volverá a cerrar
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La virtualidad, que asomaba desde hace años como algo propio de la ciencia ficción, se convirtió en una herramienta imprescindible durante la pandemia y parece que va a convertirse definitivamente en parte de nuestras vidas
Hace nueve años, una de las más poderosas empresas del mundo de la informática difundió un video institucional en el que aparecían dos niños hablando a través del cristal de una ventana. Pero el público no tardaba en notar que en realidad la ventana era virtual, era una pantalla y los niños se encontraban en distintos lugares del mundo e incluso utilizaban diferentes idiomas.
En ese momento el video parecía futurista, creado con la intención de promocionar una tecnología todavía inexistente.
En los últimos meses, la cuarentena obligó a las personas a quedarse en sus casas y las pantallas se convirtieron en esas ventanas virtuales que nos permitieron seguir en contacto con nuestras familias y amigos, trabajar, estudiar, comprar, vender y entretenernos.
Ya lo hacíamos desde hace unos años, pero el Covid-19 generalizó el uso de estas tecnologías. Y ocurrió que a medida que pasaron los meses, comenzó la flexibilización y lentamente comenzó a volver lo “presencial”.
Sin embargo, la gente siguió más conectada que nunca y la “virtualidad” se convirtió en un hábito que difícilmente desaparecerá con la “nueva normalidad”.
Nativos digitales
“La tecnología ya estaba instalada en nuestra sociedad, pero ahora nos fue impuesta de repente y sin aviso”, afirmó la psicopedagoga Cecilia González. “No sólo ha venido para quedarse, sino que se ha convertido en una herramienta irreemplazable en estos momentos”.
Opinó que “para nuestros alumnos, a los que siempre llamamos nativos tecnológicos, el uso de las tecnologías es fundamental para el aprendizaje”.
González comenzó que para ellos la tecnología “no puede concebirse apartada de su día a día, del mundo escolar”.
Sin embargo, afirmó, “no podemos pretender que esto pueda reemplazar el vínculo con su seño, la mirada, el abrazo y el contacto con sus amigos en el aula”.
Para la psicopedagoga “el encuentro con el compañero, las charlas en los recreos, la mirada y el abrazo del otro es algo que no reemplaza a ningún dispositivo que podamos encontrar en el mercado”.
“Los niños quieren volver a las aulas. La tecnología vino para instalarse, pero no hay forma de reemplazar el amor, la mirada, la mano en el hombro de la seño o una palabra de aliento que solo puede darse en el encuentro en el aula”, opinó González.
Interconectados
Por estos días, “nuestra jornada laboral, los espacios de capacitación, de esparcimiento, de diversión, de comunicación, se circunscribieron al dispositivo celular o en algunos casos a la computadora. Sin internet quedaríamos fuera del sistema”, opinó la escritora y docente Nancy Almassio.
“La conectividad se convirtió en esencial para estar incluido, para ser eficiente, para estar actualizado, para demostrar nuestros afectos, para estar informado, para vivir”, dijo Nancy, quien hace unos días presentó su tercer libro de poesía en la Feria del Libro y de las Artes, que este año fue virtual.
Para Nancy, que en su rol de inspectora de educación primaria tiene una intensa actividad social, la virtualidad no fue un límite. “He presenciado Galas del Teatro Colón, he disfrutado de recitales de Pedro Aznar o de Coti por Facebook live o Instagram, he realizado cursos y capacitaciones y participado de un sinnúmero de conferencias, conversatorios, reuniones, entrevistas y evaluaciones”, explicó.
Hasta tuvo la oportunidad de participar “en vivo” de la misa de San Cayetano desde el santuario a ese santo existente en Mar del Plata.
“También, nuestro vocabulario se vio modificado, ampliado, con palabras que nunca se nos hubiesen ocurrido: Zoom, Meet, Padlet, Canva, videollamada, Moodle, enseñanza no-presencial, barbijo, tapabocas, distanciamiento social, entre otras”, dijo Nancy.
“Con el pasar de los días, y ya pasamos cuatro cuarentenas, nos fuimos habituando a vivir a través de una pantalla, a enseñar y aprender, a consensuar o disentir, con otro virtual, con su imagen de foto carnet que habla y gesticula”, afirmó.
“La virtualidad tiene sus aspectos positivos”, opinó Nancy y puso como ejemplo la realización de la 19° Edición de la Feria del Libro y de las Artes de Necochea en la que presentó su libro “Amores invisibles”.
Afirmó que la virtualidad “permitió asistir a la feria a personas de diversas ciudades, que en épocas presenciales” no hubieran podido estar.
“La virtualidad de alguna manera democratizó la Feria, potenció su difusión, su alcance e importancia en el mundo de las Letras y las Artes. En mi caso, Amores Invisibles fue presentado en sociedad, con una sala virtual colmada”, reconoció.
Y Almassio también destacó el potencial de la virtualidad en su campo laboral. Permitió, dijo, “la posibilidad de encuentros sincrónicos con directores y maestros de distintas localidades del distrito, de otros distritos y de otras regiones”.
Esto permitió “el encuentro con la totalidad del personal de un servicio educativo en reuniones plenarias y poder habilitar la palabra de todos para aunar criterios, para reflexionar, para capacitarnos”.
“Cuando esto que nos atraviesa a todos, la pandemia, haya pasado, ya sea porque llegó la vacuna, o porque estemos todos inmunizados, quedarán competencias y fortalezas adquiridas en estos tiempos”, reflexionó Almassio.
Sólo la virtualidad permite “la reunión inmediata desde un Zoom con personas de distintos puntos geográficos, la videollamada grupal para conversar sobre un tema, conflicto o simplemente celebrar un cumpleaños de alguien que se encuentra lejos, la capacitación virtual para posgrados, especializaciones y el manejo de campus virtuales y plataformas virtuales para la formación docente continua y permanente”.
“La conectividad se transformó en el combustible de la vida social, laboral, cultural y emocional en estos tiempos de pandemia”, concluyó Nancy.
En contexto
“La virtualidad es una herramienta útil que hemos tenido a disposición pero que no nos habíamos animado a utilizar”, dijo la psicóloga Lorena Cavalcanti.
Esta tecnología, opinó, “requiere de pensar nuevos modos de encuadre, de contextualizacion de las actividades. El pensar en cuál es el impacto o efecto que produce la pantalla y el distanciamiento de los cuerpos y los lugares”.
Según la psicóloga, la virtualidad “tiene la plasticidad de reunir gente de diversos lugares y permitir aportes”.
Afirmó que cuando se produzca “la vuelta a la normalidad, va a quedar mucho de la virtualidad”. No obstante, dijo, “lo tradicional del encuentro cara a cara va a ser lo más elegido”.
Mientras que su colega Romina Silva Barni señaló que “uno se imaginaba, especialmente a partir de las películas, que la virtualidad iba a reemplazar absolutamente la presencialidad. Y nos tocó vivir esta experiencia y nos dimos cuenta de que no es así, que la virtualidad es una herramienta más, pero no nos deja lo mismo a nivel subjetivo como experiencia vincular que lo presencial”.
Silva Barni piensa que “la virtualidad llegó para quedarse. Si bien ya estaba presente desde hace mucho tiempo, en esta dinámica nueva, va a tener efectos a largo plazo”.
Porque, indicó, “son muchas las transformaciones subjetivas que traen aparejados los cambios tecnológicos. Todas las prácticas, las costumbres que teníamos o que solíamos desarrollar han tenido muchos cambios que han afectado la vida de la comunidad”.
“Las consecuencias se han extrapolado a otros ámbitos, en lo sanitario, en las relaciones entre personales, en la vida cotidiana, en el actuar político, entonces podemos pensar en la virtualidad como una nueva dinámica social”, afirmó la psicóloga.
“En esto todos hemos tenido que implementar estrategias digitales para diferentes cuestiones, como fortalecer el diálogo, interacción con los pares, con los alumnos, con los colegas”, precisó. Y dijo que “en el ámbito psicológico, un psicoanalista tiene que estar a la altura de la subjetividad de la época, entonces, en este caso estar a la altura significa mantener los tratamientos en forma virtual”.
“Nos hemos tenido que aggiornar”, dijo Silva Barni. Todos los psicólogos hemos tenido que empezar a trabajar desde la virtualidad. Con otras implicancias, con otros encuadres, con otros efectos terapéuticos. Nos ha atravesado a todos”.
Por otra parte, la psicóloga señaló que “la virtualidad nos mostró que se pueden vivir las cosas de otra forma. Se pueden ver conciertos, se puede hacer actividad física, hasta una recorrida de un museo o escuchar expertos dando consejos, pensando, reflexionando, capacitando… Todo lo que se ha abierto a partir de la virtualidad parece enriquecedor”.
En cuanto a la “nueva normalidad”, Silva Barni afirmó que “en las actuales circunstancias es muy difícil imaginar el día después, porque es tan alto el nivel de incertidumbre, que pensar en el futuro posterior a la pandemia es una conjetura nada más”.
“Las actividades no van a volver a ser, por un tiempo prolongado, las mismas que antes. Seguirán siendo en otro contexto, con otros contenidos, con otra intensidad, con otra retribución. Y por un tiempo prolongado parece que va a continuar de esta forma”. señaló.
“La etapa post pandemia va dar lugar a una reconstrucción que va a tener que ser progresiva y seguramente dificultosa. Una reconstrucción de los lazos, sociales, económicos, grupales, familiares e institucionales. va a requerir de todos un gran esfuerzo”, dijo.
Y apuntó que “la virtualidad va a continuar siendo parte de nuestras vidas. Y mostrándonos que tiene este aspecto positivo de saltar las distancias y abrirnos otros caminos”.///