"Aldea Danesa", reencuentro con la tradición y el sabor familiar
Con un gran marco de público se desarrolló en el club Danés
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El Club Danés de Necochea se vistió de fiesta, porque la colectividad y la comunidad disfrutaron de la “Aldea Danesa”. Tras una pausa obligada por la pandemia, la Sociedad Protestante del Sudeste (Iglesia Danesa) y la institución que dio su espacio para que se llevara adelante dicho evento, unieron fuerzas para traer de vuelta esta tradicional celebración. La respuesta del público fue abrumadora, llenando el salón de nostalgia, alegría y un profundo sentido de comunidad.
La decisión de retomar la "Aldea Danesa" no fue sencilla. Como explicó Cristina Bisp, presidenta de la Iglesia Danesa, la pandemia no solo interrumpió la continuidad del evento, sino que también significó la pérdida de "muchos de los motores" que lo impulsaban. El temor a organizar un evento de gran magnitud generaba dudas, pero las ganas de revivirlo eran más fuertes. La chispa se encendió en una conversación con Cristian Rasmussen, presidente del Club Danés. "Nos pusimos a charlar y dijimos, ¿por qué no? Y acá estamos aunando esfuerzos", comentó Bisp.
Para Rasmussen, el regreso fue un motivo de orgullo. "Es hermoso ver tanta gente que venga, que disfrute y toda la gente viene y te dice, 'Gracias, Gracias por haberlo hecho'", expresó con emoción. El evento no solo es una celebración de la cultura danesa, sino también una "fiesta de club", un espacio familiar donde reencontrarse con personas queridas en un ambiente de disfrute que, según Rasmussen, la gente valora y busca retomar. Esta edición exitosa demostró que el espíritu de la aldea sigue más vivo que nunca, conectando generaciones a través de la memoria y la celebración compartida.
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Los orígenes de las Aldeas
El concepto de "Aldea Danesa" nació con un doble propósito: recaudar fondos para la Iglesia Danesa y, fundamentalmente, rescatar y compartir las costumbres y la gastronomía de Dinamarca. Según relata Cristina Bisp, el nombre "aldea" proviene de la intención de "emular una aldea o un pueblito danés". Originalmente, el evento se centraba en la elaboración y venta de chacinados caseros, como lechones y otros cortes que no se conseguían fácilmente en las carnicerías. El salón del club se transformaba, con pequeños stands que simulaban ser los comercios de un pueblo. "Cada stand tiene un dibujito colgado que es típico de los pueblos daneses donde se ve el dibujo del chancho, el dibujo de la panadería que emula justamente los pequeños comercios", detalló Bisp. Era una verdadera fiesta que requería días de preparación y reunía a toda la colectividad, incluyendo a muchos que venían del campo para colaborar con tortas y otros productos.
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Uno de los aspectos más destacados de esta edición fue la notable presencia de jóvenes. Lejos de ser un evento exclusivo para las generaciones mayores, la "Aldea Danesa" atrajo a muchos chicos y adolescentes. Cristian Rasmussen señaló que esto se debe, en parte, a la activa participación de grupos como el club de jóvenes de la iglesia y el cuerpo de baile de danzas tradicionales danesas (folk dance), compuestos por gente joven. Además, los organizadores impulsaron la asistencia de los más chicos, asegurando que se sintieran cómodos con una oferta pensada para ellos, como wafles, panchos y helados. "Todas las edades pueden disfrutar de esta aldea", afirmó Rasmussen, subrayando el éxito del evento en su capacidad para transmitir la cultura y unir a toda la familia.
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