Una vida junto a Quequén
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Víctor José D’Annunzio se sumó a la comisión directiva de la Unión Vecinal de Fomento cuando la localidad aún era parte del Partido de Lobería
Por Juan José Flores – Redacción
Para muchos quequenenses el rostro de Víctor José D’Annunzio y su sonrisa amable, son parte de la localidad. Es que este hombre ha integrado durante 40 años la Unión Vecinal de Fomento y es uno de los socios fundadores de la biblioteca pública.
Sin embargo, D’Annunzio no nació en Quequén sino en San Cayetano. Su familia se mudó a Mar del Plata cuando él tenía 4 años y poco después a Rawson.
“Allí hice todo el primario en el colegio Don Bosco y luego en Viedma, en 1953, un año de secundario”, explicó.
A fines de ese año, finalmente su familia se mudó a Necochea. Aquí Víctor estudio contabilidad, dactilografía, realizó un curso de martillero público, otro de liquidación de sueldos y jornales y también uno de administración de empresas.
Eso le permitió desarrollar su carrera laboral en distintas empresas de Necochea, siempre en el ámbito de la contabilidad y la administración.
“Trabajé un año en la Municipalidad y luego, del 57 al 61, en la Ganadera de Necochea”, explicó. Después se desempeñó durante tres años en Curuchelar y Cía.
También trabajó en otras casas de cereales y durante más de dos décadas en la Caja de Asignaciones Familiares para el Personal de la Estiva (Caspe), “donde pagaba el salario familiar a los portuarios”.
Finalmente, de 1996 a 2010 se sumó a la administración de la tradicional tienda Casa Prieto, ubicada a 100 metros de su casa. “Ahí me jubilé y trabajé algunos años más”, explicó.
Vecinalista
A pesar de que hoy nadie duda con identificarlo como uno de los vecinos quequenenses más conocidos, D’Annunzio llegó a vivir a la localidad recién en los años 70.
Primero se compró un terreno a la orilla del río y construyó una casa que luego tuvo que vender. Después, con su esposa Nidia Esther Porto, se radicó definitivamente en Quequén, a escasos metros de la Unión Vecinal de Fomento.
“En 1977 me invitaron a trabajar en la Unión Vecinal. Entonces el edificio sólo constaba del consultorio y la secretaría”, explicó. En aquella época la localidad todavía pertenecía al Partido de Lobería.
“De apoco empecé a participar con la gente de la comisión y en el 79, cuando se produjo la anexión a Necochea, yo ya era secretario”, indicó.
Explicó que por aquellos días el entonces intendente Alberto Percario visitó la entidad y les preguntó a los miembros de la comisión que se necesitaba.
Fue así que la entidad solicitó la construcción del playón polideportivo que años después dio lugar a la creación del Centro de Educación Física de Quequén.
“En el 85, cuando yo era presidente de la entidad, un grupo de personas hicieron las gestiones para crear el CEF y nosotros le ofrecimos las instalaciones”, indicó.
La autonomía
D’Annunzio siguió vinculado a la entidad vecinalista y luchando por mejoras para la localidad.
Si bien tiene esperanzas de que algún día la localidad logre la autonomía, opina que le va a costar conseguirla. Conocedor de la historia del pueblo, afirma que al volver la democracia, no existió verdadero interés de las partes para que se anulara la decisión de facto que llevó a la anexión de Quequén al Partido de Necochea.
“Si bien los loberenses pregonaban que querían recuperar Quequén, en realidad no era así”, afirmó Víctor. Explicó por qué cree que fue así: “En ese momento, en el 85, Quequén tenía más habitantes que Lobería. Entonces, si nosotros volvíamos a Lobería, podíamos elegir el intendente, la mayoría de los concejales y trasladar la cabecera del partido o seguir allá, pero elegir a todas las autoridades”.
Siempre trabajando
D’Annunzio explicó que a mediados de los 80, Juan Manuel Calise, quien fuera el primer presidente de la Fomento, le donó a la entidad dos terrenos sobre la avenida 554. La donación fue realizada con el objetivo de construir un centro cultural y deportivo en Quequén.
Con la venta de esos terrenos y fondos conseguidos por el entonces senador Victorio Bisciotti, se construyó una losa y un salón de usos múltiples. Si bien por aquellos años D’Annunzio estuvo alejado de la entidad, siguió acompañando al grupo de vecinalistas, que logró inaugurar la ampliación del edificio en 1996.
“Ese año se creó la biblioteca, que funciona en el edificio de la Fomento, pero es independiente”, explicó.
Víctor es socio fundador de la biblioteca y actual tesorero de la comisión directiva, por lo que sigue trabajando.
Y por estos días, volvió a presidir la Unión de Fomento, ya que se retiraron la presidenta y la secretaria.
“Soy presidente provisorio hasta que se elija una nueva comisión”, señaló. Eso lo mantiene muy ocupado. Tiene 80 años pero parece mucho más joven. “No tengo tiempo para envejecer”, bromeó.///