Una vida rodeada de maltrato, adicciones y exclusión social
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Vicente Silva y Daniel Vázquez, “coautores” de la muerte de Carlos Nimo, atravesaron graves situaciones de vulnerabilidad
Vicente Silva y Daniel Vázquez, los dos responsables de la muerte de Carlos Nimo, tuvieron una vida rodeada de maltrato, adicciones y marcada exclusión social a lo largo de muchos años.
Esto se conoció durante el reciente debate y la licenciada María Pernice, brindó un amplio informe psicológico sobre los dos hombres que estuvieron en el banquillo de los acusados.
De Silva, se indicó que “presenta un relato pobremente estructurado y deshilachado, escaso, se maneja con onomatopeyas, transmite las ideas fragmentadas y confusas”.
Vicente inició “su vida en un contexto adverso, siniestro, con una frecuencia de prácticas abusivas y maltrato de parte de su padre hacia todos los miembros de familia, y en especial hacia él”.
Sufrió de su progenitor “humillaciones en forma pública y privada, había abuso sexual, maltrato psicológico y físico, y se desarrolló como un sujeto inseguro, desamparado y con escasos recursos para afrontar la vida, que son otorgados por los cuidadores”.
Adicciones
“Silva se fue de su casa al igual que su padre, después del develamiento del abuso sexual, lo que generó una conmoción familiar, quedando a la deriva, viviendo en situación de calle. Tuvo un recrudecimiento del consumo de alcohol iniciado a los 9 años, en el ámbito familiar con total descuido de sus adultos responsables”.
“El consumo de alcohol y drogas iniciado tan precozmente configura un cuadro consumo problemático grave y crónico con remisión parcial y afectación de todas las áreas vitales: cognitiva, de la salud -tanto psíquica como física-, de las relaciones familiares y de pareja, de las áreas laboral y social”, agregó la profesional en el relato sobre la crisis de vida de Silva.
Extrema violencia
La licenciada en Psicología María Laura Pernice dijo en el debate en relación a Sergio Daniel Vázquez que “su socialización fue altamente deficitaria, hubo un contexto complejo y hostil”.
“Sus etapas tempranas se desarrollaron en un ambiente de violencia extrema, con golpizas que lo dejaban en cama y de desprotección, por no contar con una mamá que lo contuviera emocionalmente”, indica el fallo de las tres juezas del Tribunal.
El hombre sufrió “situaciones de abuso sexual en el ámbito familiar y presenta un consumo crónico de alcohol grave, basado en la compulsión, iniciado por su padrastro a los 12 años, etapa de desarrollo del sistema neurológico”.
“El consumo masivo lo que trae es un fuerte deterioro cognitivo, social y conductual. No tiene posibilidad de frenar la ingesta aun proponiéndoselo, necesita consumir más para lograr los efectos deseados”, agrega el informe psicológico realizado en marzo pasado a otro de los condenados a un duro castigo de prisión.
Alcohol y drogas
Además del alcohol, Daniel Vázquez consumía pegamento, a veces coca, marihuana, pastillas, lo que provoca un efecto exponencial. Llegó a situaciones de intoxicación aguda. El alcohol afecta las regiones que están implicadas en los comportamientos, aspectos de la cognición y de falta de inhibición de impulsos, la memoria y comprensión”.
Añade sobre la afección del “comportamiento, el razonamiento, la toma de decisiones, y se produce una falla a nivel de la fisiología del sujeto y corporal, marcha inestable. En general, el alcohol es depresor del sistema. Genera una ideación paranoide transitoria, pensamiento perturbado, juicio crítico menoscabado”.