Unidad lejana, interna cercana
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«Nunca consideraré las diferencias
de opinión en política, religión o
filosofía, como un motivo de pelea
y desencuentro con un
amigo o adversario», Tomás Jefferson.
«Ni tan lejos, ni tan cerca» suele repetir un dirigente radical al preguntársele sobre la posibilidad de que aquí al jueves próximo, a las cero hora, acuerden una lista única, o de unidad que no es lo mismo, para la próxima conformación de la mesa del comité «Emiliano Abasolo» de la Unión Cívica Radical; donde el domingo 13 de noviembre unos cinco mil afiliados definirán la nueva conducción.
El radicalismo debería mirar más allá de la puerta del local de la calle 57 porque vendrán pasos mayores dentro de la alianza Juntos como la dura medición ante el PRO que presentará candidatos de peso como Eugenia Vallota y el recientemente llegado al partido de Macri, Martín Migueles, con profunda vocación de ser intendente.
En nuestros comentarios anteriores venimos describiendo un paisaje similar al de la actualidad que mantiene un “statu quo” mientras las conversaciones continúan, repitiendo los mismos conceptos donde convergen los que no cejan en ese empeño con la convicción de continuar hasta el final en la búsqueda de unidad otros saben interiormente que una charla no se le niega a nadie pero, los acuerdos están a mucha distancia y los que alternan de esos encuentros lo hacen con la tradicional gimnasia del radicalismo especialista en internas.
Los políticos no juegan solos en cada distrito, desde la Provincia y la Nación bajan líneas respetadas por los dirigentes a un año de una elección presidencial, de gobernadores, intendentes, legisladores y sobre todo cuando el diablo mete la cola tratando de eliminar las PASO de acuerdo a la conveniencia del kirchnerismmo, la cosa se complica principalmente para Juntos. No siendo un detalle menor, PASO si o PASO no, de ser no cambiaría el mapa electoral en la provincia de Buenos Aires, algunos se fortalecerían y otros acotarían sus posibilidades.
Carola Bertoldi la candidata del Comité
María Carola Bertoli, expresidenta de la Unión Cívica Radical, es la movida gambito de dama, en esta partida de ajedrez, que tiene el comité a días del cierre nombres. Ya estaría dada su aceptación pero tampoco quiere ser impedimento a la posibilidad de la lista de unidad y habría un ofrecimiento en las próximas horas para que Leopoldo Bernard la secunde en la vicepresidencia, con la apertura a todos los sectores para que compongan la lista única, para que nadie quede fuera al menos es la intención del oficialismo con el visto bueno del exintendente Daniel Molina y el guiño del siempre influyente Pedro de Ilzarbe.
Las conversaciones de «unidad» la están llevando a cabo Alfredo «Cacho» Maldonado que al decir de muchos correligionarios viene realizando una buena tarea junto a Abel Sarratea y Gonzalo Diez quienes no integraran ninguna lista, con la libertad y objetividad que esto presume para poder negociar. Aun así no es un lecho de rosas y las espinas siguen presentes.
A la UCR le preocupa y le ocupa la interna partidaria, pero lo desvela el objetivo final algo que no pudo conseguir en el distrito: conducir Juntos. Recordemos una pareja elección el año pasado en las PASO con el PRO pero falta de liderazgo para la retención de cuadros políticos y seducción a la sociedad le jugo en contra como para ganar la general y posteriormente liderar la alaianza.
Mientras se aguarda el cierre de lista el binomio Graciana Maizzani exconcejala y Damián Unibaso extitular del Abásolo y aspirante a pelear por una precandidatura a intendente parecen haber retrocedido algunos pasos, sin embargo, en ningún momento estarían dispuestos a «negociar» lista única si su sector no es incluido para la presidencia y la vice, algo que sostienen y apuestan fuertemente, entusiasmados por algunas reuniones que dan certeza al grupo que cuentan los votos de Maizzani siendo precandidata a concejal ante Diez cuando dentro de la UCR jugaron la propia interna en la última PASO, aquí votaba todo el padrón no solamente el afiliado, algo distinto que ocurrirá ahora cuando la definición la tienen los casi 5.000 de «boina blanca».
Sector Bernard-Sarasibar deshojando la margarita
Aquel «Bernard candidato de la unidad» no está caído, pero tampoco un árbol que sigue firme. No es cierto que «Polito» como lo llaman los más íntimos haya estado ausente en los últimos años de la política partidaria en la UCR, en el 2001 fue candidato a concejal en el 2018 a Convencional Provincial y en la última del 2021 acompañó a Maizzani, tercera en las PASO con el PRO, es decir, viene de experiencia interna, sin elevar el perfil y mucho menos en haber entrado en confrontaciones que abrieran heridas difíciles de cicatrizar. Es un radical de pura cepa y a él, particularmente, eso nadie se lo puede cuestionar.
A propósito de lo expuesto rescatamos un documento del 10 de enero del corriente año que expresaba: “pensamos en un partido unido, desalentando internas que tanto daño han causado al partido, para ello proponemos al escribano Leopoldo Bernard», esto está suscripto por Sebastián Sarasibar, Susana Jensen, Abel Sarratea, Cristina Murray, Hilda Quarta, Silvana D’Amato, María Inés Sarasibar, entre otros, ampliando que la unidad es el eje planteado por el presidente del Comité Provincia, Maximiliano Abad, quien hace una semana concretó un foro de legisladores de la UCR en la La Plata con un «mensaje de unidad» donde se nuclearon 450 dirigentes. Es cierto que del dicho al hecho hay un trecho y de la teoría a la praxis también, desde arriba parece más simple, abajo, en cada distrito las complicaciones aumentan y las diferencias no se cierran en un congreso.
Un hueso duro de roer
En el medio está en juego otra cosa. Además de la conducción partidaria el principal objetivo es no ser furgón de cola de Juntos. No están dadas las condiciones para que esto no ocurra, solamente pretendiendo hacer valer, como mascarón de proa, la historia de un partido centenario no alcanza.
Para esto se necesitan menos internas y más unidad o al menos una entre dos ejes convocantes para cautivar al afiliado a la participación y no quedar como título de una escasa convocatoria que termina afectando al conjunto. Hoy parece que la unidad es escasamente posible, lo más cercano podrían ser dos listas que expresen claramente diferencias, para algunos grupos que todavía no se decidieron y efectivamente lo harán o expresarán su postura de no entremeterse en la lucha interna.
Una dirigente radical, sin apuro por las definiciones y con moderación nos decía “off the record” si todo el arco opositor al oficialismo tuviese la posibilidad de tomar decisiones se lograría la unidad y las listas opositoras se abstendrían, ubicándose muy lejos del oficialismo ante cualquier ofrecimiento de integración.
Todo se centrará en las próximas horas, las listas cierran el jueves 13 a la 0, hasta minutos antes puede haber acuerdos o se amplían desacuerdos.
Hasta ahora lo único seguro es la lista oficialista de Carola Bertoldi postulada a la presidencia. No hay seguridad de una opositora de unidad; siendo Graciana Maizzani una posibilidad clara de competir y una definición muy esperada la del sector de Bernard, o bien de hacer lista, cerrar la unidad con el Comité o decidiendo no participar. Al momento siguen más las dudas que las certezas.
Mientras los radicales estudiosos de su historia, en el medio de estos internismos suelen recordar a Leandro Alem «en política, como en todo, se hace lo que se debe y cuando lo que se puede hacer es malo, mejor no se hace nada».///