Unidos por la amistad y la pasión por el automovilismo
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Miguel Ordoqui y Norman Suárez
Ambos buscaron otros horizontes y el destino los unió para poder cumplir el sueño de correr en los torneos zonales del Atlántico. Miguel Ordoqui y Norman Vicente Suárez ocupan un espacio grande en el automovilismo del Sudeste y se han ganado el respeto de sus colegas.
“Lo mío se cimentó en cubrir carreras de autos para algunos medios de información; luego se dio de correr con un Citroën en la Promocional y más adelante en el TC2000, con un Focus”, analizó Ordoqui.
“Viví grandes momentos del Turismo Carretera cuando seguíamos de cerca la campaña de Jhonny De Benedictis. Periodísticamente pude ser parte de Máxima Velocidad y en el cambio de vida que surgió hace más de treinta años encontré otras posibilidades para crecer en lo personal y ahora metido de pleno con el aporte de productos a los distintos equipos de competición. Es otro de los desafíos y que mantienen en actividad a mi señora e hija (la que lo hizo abuelo hace seis meses). Diría, un gran momento en mi vida”, consideró.
En sus inicios deportivos, a Norman Suárez el motociclismo lo mantuvo pleno y fue una de las figuras destacadas en memorables carreras en el desaparecido circuito Carlos Centeno, de Quequén.
“Gané muchas veces y viajamos por toda la provincia gracias a todo lo que hizo Emilio Antolín que, entre otras cosas, fue quien me dirigió en mis inicios en el motociclismo.
“Todos recordarán aquella final en la que junto a Omar Roncallo compartíamos el equipo de Antolín. Me quejé porque la moto de Omar tenía en su rueda trasera y Lito (por Antolín) fue rápido y con una cuchilla los cortó y me dijo: “Bueno, ahora están igualitos para correr”.
“Ganó Omar y todo quedó como entonces. No hubo más quejas y más adelante proyectamos seguir en Motocross y recuerdo que Antolín me llevaba a una zona donde había una loma y me indicaba como saltar y girar donde estaba parado. Algo lindo y que hoy es raro encontrar esa forma de enseñanza”, consideró.
Más adelante, Norman corrió en la Promocional del Sudeste con un Fiat 600 y luego de un impasse apareció la propuesta de correr con un Citroën en la Promocional del Atlántico; algo que le gustó y en un tramo más cercano corrió con Ordoqui, en el TC2000 del Atlántico. “Todavía me queda algo por hacer. Tengo ganas de correr en el Rally Mar y Sierras. Se puede dar próximamente y esto de la cuarentena nos tiene privado de emprendimientos futuros. Correr seguro que correré”, finalizó.///