Urea made in Argentina: Vaca Muerta será la materia prima de un proyecto millonario
El proyecto de Pampa Energía fue incorporado al RIGI como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo. Contempla dos plantas de urea y una de amoníaco en Bahía Blanca, con el objetivo de sustituir importaciones y generar capacidad exportadora.
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El Gobierno nacional aprobó la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) de un proyecto para producir urea y amoníaco en el Puerto de Ingeniero White, en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires. La iniciativa, presentada por Fértil Pampa SAU (Pampa Energía), contempla una inversión total de US$ 2.693 millones y fue encuadrada como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP), una categoría prevista dentro del RIGI para inversiones orientadas a generar capacidad exportadora. El proyecto tendrá como principal insumo el gas natural proveniente de Vaca Muerta y prevé la construcción de dos plantas gemelas de producción de urea, con una capacidad de 3.000 toneladas diarias cada una, además de una planta de amoníaco con capacidad de 3.450 toneladas por día.
Una inversión estratégica para el mercado de fertilizantes
Para el sector agropecuario, el proyecto tiene un impacto potencial significativo porque apunta directamente a uno de los principales insumos utilizados por la producción agrícola: los fertilizantes nitrogenados. De acuerdo con la presentación realizada por la empresa ante el Gobierno, las exportaciones argentinas de urea son actualmente cuasi nulas, mientras que el país registra un déficit estructural importador de aproximadamente 1,3 millones de toneladas por año. La puesta en marcha de una nueva capacidad industrial de esta escala podría modificar esa relación, al permitir sustituir parte de las importaciones y, una vez abastecido el mercado interno, generar excedentes destinados a la exportación. El proyecto fue presentado precisamente con la intención de posicionar a la Argentina como proveedor de largo plazo de urea en los mercados internacionales.
Dos plantas de urea y una de amoníaco
La infraestructura prevista estará integrada por dos plantas de urea, cada una con capacidad para producir 3.000 toneladas diarias, y una planta de amoníaco de 3.450 toneladas diarias. El amoníaco será utilizado, junto con dióxido de carbono, como materia prima para la fabricación de urea. El complejo también contará con unidades auxiliares para agua de enfriamiento, desmineralización de agua, compresión de gas, generación de vapor y producción de nitrógeno, además de instalaciones para almacenamiento y despacho. La escala industrial del proyecto permite dimensionar su importancia para el mercado de fertilizantes. La capacidad nominal conjunta de las dos plantas de urea alcanzará las 6.000 toneladas diarias.
Vaca Muerta como fuente de materia prima
Uno de los puntos centrales del proyecto es la integración entre Vaca Muerta y la producción de fertilizantes. El gas natural será utilizado como insumo principal para producir amoníaco y, posteriormente, urea. La localización en Bahía Blanca responde además a su cercanía con infraestructura gasífera y con un puerto de aguas profundas, un factor estratégico para el despacho de producción hacia los mercados externos. De esta manera, el proyecto busca combinar la disponibilidad de gas natural de la formación neuquina con infraestructura industrial y portuaria en uno de los principales polos productivos de la provincia de Buenos Aires. Para el agro, la ecuación es especialmente relevante: gas de Vaca Muerta, transformación industrial y producción de un insumo estratégico para la agricultura.
Una inversión de US$ 2.693 millones
El plan contempla una inversión total de US$ 2.693 millones en activos computables, que será ejecutada en dos etapas. La primera etapa se extenderá desde julio de 2026 hasta diciembre de 2027 y contempla una inversión de US$ 1.105 millones, destinada principalmente a ingeniería y adquisición de equipos. La segunda etapa se desarrollará entre enero de 2028 y diciembre de 2029, con una inversión prevista de US$ 1.588 millones, que comprende el montaje de equipos, el comisionado y la puesta en marcha del complejo. El Gobierno estableció como fecha límite para el cumplimiento de la inversión mínima el 1° de diciembre de 2029.
Tecnología internacional y proveedores locales
Por la complejidad tecnológica de las plantas, el proyecto tendrá un componente internacional importante. Según la documentación presentada por Fértil Pampa, aproximadamente el 46% de la inversión total corresponde al componente offshore, asociado principalmente a tecnología y equipamiento que no cuenta con oferta local suficiente. El componente onshore, en cambio, será contratado íntegramente a proveedores locales. La construcción fue adjudicada mediante un contrato EPC llave en mano y a suma global al consorcio integrado por Tecnimont y SACDE, luego de una licitación internacional. El contrato fue firmado el 17 de julio de 2026. El cronograma establece un plazo de ejecución de aproximadamente cuatro años, con la puesta en marcha prevista hacia fines de 2029.
El impacto esperado sobre el agro
La relevancia del proyecto para el sector agrícola está relacionada con la posibilidad de contar con mayor producción nacional de urea, un fertilizante fundamental para cultivos extensivos como trigo, maíz y otros granos. La Argentina mantiene una fuerte dependencia de las importaciones de fertilizantes nitrogenados. En ese contexto, una inversión de esta magnitud podría modificar la disponibilidad doméstica y reducir la exposición del productor a las condiciones del mercado internacional. El proyecto también plantea una segunda posibilidad: avanzar desde un esquema centrado en la importación de fertilizantes hacia otro con producción local y capacidad exportadora. La propia empresa sostiene que el objetivo es posicionar al país como un nuevo proveedor de largo plazo en los mercados globales de urea.
El proyecto deberá alcanzar el 20% de proveedores locales
Dentro del esquema del RIGI, Fértil Pampa presentó un Plan de Desarrollo de Proveedores Locales y declaró que cumple con el porcentaje requerido del 20% de participación de proveedores locales. También presentó estimaciones de empleo directo e indirecto con integración local. El proyecto cuenta además con beneficios tributarios, aduaneros y cambiarios previstos por el RIGI, según lo establecido en la resolución de aprobación.
Una nueva conexión entre energía y agro
La aprobación del proyecto abre una nueva etapa para la relación entre dos sectores estratégicos de la economía argentina. Por un lado, Vaca Muerta aporta el gas natural necesario para desarrollar una industria de fertilizantes a gran escala. Por otro, el agro constituye el principal mercado interno potencial para una parte de esa producción. El desafío será transformar esa disponibilidad de gas en fertilizantes competitivos, con capacidad para abastecer al mercado local y generar excedentes exportables. Si el cronograma se cumple, hacia fines de 2029 Argentina podría contar con un nuevo complejo industrial capaz de producir hasta 6.000 toneladas diarias de urea, integrado a la infraestructura energética de Vaca Muerta y al sistema portuario de Bahía Blanca.
Para el campo, la apuesta es concreta: producir en el país una mayor cantidad de uno de los insumos centrales para sostener los rendimientos agrícolas y, al mismo tiempo, intentar convertir a la Argentina en exportadora de fertilizantes.
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