Uruguay o la ley del mínimo esfuerzo
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Sin grandes alardes, Uruguay certificó su pase a los octavos de final. Los charrúas tiraron de su cara más sobria para resolver el duelo con Arabia Saudí, la selección más discreta que hemos visto en este Mundial. Como ya ocurriera en la primera jornada, los de Tabárez resolvieron la contienda por la mínima y con una acción a balón parado. Eso sí, esta vez no esperaron al último minuto. El partido ya estaba encarrilado antes del descanso. A pesar de su potencial ofensivo -Uruguay dispone de dos de los mejores delanteros del mundo- los charrúas volvieron a demostrar tener problemas en la generación de fútbol. Les costó lo suyo poner en aprietos a una selección como Arabia Saudí, que es de todo menos infranqueable. Luis Suárez, que en el partido inaugural acabó desquiciado por su falta de acierto, apareció al rescate de la Celeste. Se aprovechó de la falta de respuesta de los saudíes en un saque de esquina para decantar la contienda del lado sudamericano.