Vacunar es cuidar la vida
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Con el inminente inicio de las clases y por ende la puesta en marcha de la actividad anual para los niños, se reactiva el cumplimiento del calendario anual de vacunación, con el fin de prevenir diversas enfermedades.
Y si bien los padres son responsables y llevan a sus hijos a inmunizarse, hay un sector autodenominado vinculado con la vida en naturaleza y por ende con una férrea oposición al uso de medicamentos o alimentos procesados, que opta por esquivar algo que no sólo es obligatorio, sino que es preventivo para personas en crecimiento y por ende con menos defensas, como son los niños.
Con esta decisión de no vacunar a sus chicos, los practicantes de esta corriente no sólo están descuidando su salud, sino que ponen en juego la de las personas que están en contactos con esos niños, que al no estar vacunados sus organismos son permeables a enfermedades que luego pueden contagiar a sus congéneres.
Más allá de los argumentos de la individualidad y potestad sobre sus hijos, está claro que quienes eluden la vacunación transgreden normas establecidas y van en contra de prevenciones que felizmente han terminado con enfermedades que en lejanos tiempos se cobraban vidas.
Insólitamente esta conducta contradictoria, alienta la posibilidad de que reaparezcan cuadros que fueran erradicados gracias a la evolución de la ciencia y la política sanitaria del estado argentino.
En este escenario sería conveniente que las escuelas tomen el rol que les corresponde en este tema, exigiendo que los alumnos presenten sus libretas en las que consten las vacunas aplicadas y hagan un seguimiento para que nadie quede sin dárselas.
En todos los centros de atención primaria de la salud y la Cruz Roja hay existencia de dosis de las vacunas claves en materia de prevención en los niños: la Triple Viral, contra la rubéola, sarampión y papera; la Sabin, que combate la propagación de la poliomielitis y la Triple Bacteriana, contra la difteria, tos convulsa y tétano.
A esta altura de la evolución social, de la comunicación permanente a través de distintos medios, y hasta por la transmisión de lo que debe hacerse de una generación a otra, es inadmisible que padres decidan no vacunar a sus hijos.///
(Publicado domingo 25 de febrero de 2018)