Vandalismo, un grave problema sin solución
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Incendios de paradores, estatuas y monumentos dañados, junto con la rotura de bancos, luminarias, juegos infantiles y cestos de basura
No es un tema nuevo pero no por ello menos preocupante que cada vez sea más habitual que las noticias den cuenta de actos de vandalismo en espacios de bien público.
A través de las páginas de Ecos Diarios se han registrado incendios en paradores de playa, casillas de los guardavidas, que se suman a la destrucción de estatuas o esculturas así como la rotura de bancos, luces y juegos infantiles, aunque tampoco son ajenos a estos ataques los cestos de basura y basurines ubicados en los frentes de los domicilios.
La lista se puede seguir incrementando con los ataques irracionales a las vidrieras de locales, cartelería y señalética, además de los graffitis que cubren cuanto espacio encuentran disponible, traspasando los límites del arte para convertirse en daño a la propiedad privada.
Por expresarlo de alguna forma, los blancos preferidos de los vándalos son los espacios verdes y el mobiliario urbano, que aunque sea de hormigón no se salva del ataque.
Particularmente, este tipo de situaciones se registran durante los fines de semana y, al parecer, como lo público es de todos y no es de nadie, se puede hacer lo que se quiera.
La modalidad y los lugares en que se cometen los hechos harían suponer que se trata de grupos de jóvenes que actúan durante la madrugada, y habría que plantearse qué es lo que se esconde detrás de esas expresiones de furia y qué nos pasa como sociedad.
Desde una mirada sociológica habría que estimar porqué aparecen estas cuestiones y qué significan para el conjunto de la sociedad. Asimismo, es necesario saber qué avances han tenido las investigaciones, si se hicieron.
Modalidad
A todas luces no es un tema para tomarlo a la ligera, el vandalismo en los espacios públicos no es un tema nuevo, sin embargo llama la atención las nuevas “formas” para atentar contra lo ajeno porque en los últimos tiempos se han dado casos de destrucción total por incendio en paradores y bares de playa.
La Villa Díaz Vélez es blanco preferido durante los fines de semana así como la zona circundante al parque Miguel Lillo que es donde se concentra la mayor cantidad de boliches y, circulan numerosos jóvenes.
La ingesta de bebidas alcohólicas o algún tipo de estupefaciente podrían actuar como disparadores de estas acciones violentas aunque no hay que perder que se repiten similares casos en las cercanías de establecimientos educativos por lo que los verdaderos motivos de los actos vandálicos parecen estar más arraigados de lo que se ve a simple vista.
En muchos casos se habla de la falta de control por parte del municipio porque el vandalismo y la violencia urbana son notorios.
Lo cierto es que la sociedad en general está cada vez más agresiva e intolerante, pero en el caso particular de los adolescentes, el foco hay que ponerlo en los adultos que permiten que los menores de edad salgan por las noches e ingieran bebidas alcohólicas, exponiéndolos a situaciones de riesgo.
En contrapartida, en nuestro medio se ha formado un grupo que promueve las previas sin alcohol para que los chicos de esta franja etaria puedan divertirse sin excesos y prevenir este tipo de comportamientos para vivir en una sociedad donde haya respecto por el otro.
Educar en valores
Para la psicóloga Sandra Altolaguirre, el ocasionar daños, como romper monumentos o pintar establecimientos, entre otros, se debe a una cuestión de educación, “de educar en valores”.
Días pasados, la profesional participó de un encuentro sobre la construcción de la paz y afirmó que “la educación es un valor fundamental y un concepto muy importante ligado al tema de la paz”.
A su entender, en estas acciones hay un descuido de algo que nos pertenece a todos y formamos parte de un mundo que merece ser cuidado “merecemos cuidarnos, cuidar al otro, a la naturaleza, las cosas que habitamos y la ciudad en que vivimos”.
Por tal motivo es necesario ser concientes de la paz como un derecho humanos y, para reducir este tipo de violencia, trabajar en el respeto por el otro, el cuidado, “el sentido de pertenencia, identidad local y eso solo se logra con educación”.