Varias amenazas y una «bomba de cloro» volvieron a inquietar a La Plata y la región
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Luego de diversos allanamientos que se llevaron a cabo ayer en el centro de la ciudad de La Plata, la región de la capital bonaerense amaneció con una nueva ola de amenazas telefónicas a escuelas y hasta una «bomba de cloro» terminó afectando a alumnos y docentes de un establecimiento.
Varios alumnos y maestros del secundario del colegio San Cayetano, ubicado en avenida 44 entre 29 y 30, resultaron descompuestos y debieron recibir asistencia médica como consecuencia de una «bomba de cloro» que fue arrojada en el baño y que obligó a suspender las clases.
El hecho ocurrió en horas de la mañana, cuando un fuerte e intenso olor a cloro comenzó a invadir el pasillo y las aulas del segundo piso, por lo que los alumnos debieron ser llevados al patio del establecimiento. Los efectos fueron tal que al lugar debieron acudir tres ambulancias para atender a los alumnos y docentes que resultaron afectados por el «el fuerte olor a cloro» que había.
El episodio es el quinto en lo que va del año y el segundo en la semana, ya que el lunes también ocurrió lo mismo, y hasta una de las veces lanzaron una bomba de humo.
En tanto, una decena de instituciones de La Plata y Berisso sufrieron llamados telefónicos, lo que obligó a la movilización de la Policía y especialistas en bombas. Entre los afectados estuvieron los alumnos del tradicional Normal 1, el colegio del cual identificaron el llamado que derivó en los operativos de las últimas horas en la zona de Tribunales, quienes debieron ser evacuados nuevamente. De esta forma, el establecimiento ubicado frente a la Catedral platense, sigue acumulando horas sin clases y ya sufrió en lo que va del año al menos catorce intimidaciones telefónicas. La Policía y la división explosivos se hizo presente en el lugar para descartar la veracidad del llamado.
Algo similar sucede en el Albert Thomas, donde nuevamente se registró una amenaza de bomba a través de un llamado al 911. Según denuncian padres de los chicos, también se registraron el martes y jueves. En tanto, durante la mañana también dieron cuenta de episodios similares en el Liceo Víctor Mercante de Diagonal 76 entre 4 y 5, y en la secundaria Pedro Benoit de 48 entre 8 y 9. En este caso, los alumnos permanecieron en la calle más de tres horas hasta que llegaron los especialistas en explosivos.
Mientras que en Berisso, una de las zonas más afectada, al menos seis establecimientos fueron blanco de los llamados amenazantes que dejaron a los chicos sin clases por unas horas. Las Media Nº 1, 2 y 3, la Técnica Nº 1, la Parroquial, el Jardín 913 y el Instituto Canossiano San José, debieron ser evacuados y personal de explosivos de la Provincia tuvo que intervenir.
Un demorado
Ayer un adolescente de 14 años que está acusado de realizar una falsa amenaza de bomba a la escuela secundaria donde concurre, el mismo día que tenía que rendir un examen, fue demorado en La Plata luego de un operativo realizado por efectivos de la Policía. La captura la llevaron a cabo detectives de la DDI de la ciudad tras un allanamiento en un departamento sito en avenida 13 entre 46 y 47, donde se incautó el teléfono celular desde donde se habría efectuado la llamada.
Todo comenzó en las últimas horas cuando en la Escuela Normal 1 de La Plata se recibió una comunicación telefónica que alertaba que en el establecimiento educativo habían colocado una bomba. Tras desalojar el lugar, personal policial de la Dirección de Explosivos revisó el inmueble y comprobó que la amenaza había sido falsa.
Como viene informando DIB, en las últimas tres semanas, se registraron al menos 50 llamados intimidatorios en establecimientos educativos. Justamente la mayor parte se concentraron en varios edificios del centro de la capital provincial y de Berisso. Aunque también se detectaron en ciudades como Pilar, Junín y Tandil.
Según fuentes del ministerio de Seguridad, en la mayoría de los casos las amenazas las llevan a cabo los mismos alumnos en períodos de examen o por «efecto contagio». Ante cada llamado, la policía se ve obligada a desplegar el protocolo de seguridad y de evacuación de los estudiantes de los edificios, lo que complica el funcionamiento académico y genera gastos al Estado.