Vasko Dindart y su viaje de 19.500 kilómetros en moto
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/12/vasko-1.jpg)
El motero necochense se propuso unir nuestra ciudad con la de Cartagena
Darío “Vasko” Dindart, reconocido entre los grupos de moteros de nuestra ciudad, partió el pasado lunes 22 de octubre desde Necochea, con el objetivo de llegar a Cartagena de Indias, capital del departamento de Bolívar, al norte de Colombia.
El jueves pasado llegó casi de noche nuevamente a Necochea y, tras descansar algunas horas, se sentó en la redacción de Ecos Diarios para contar los detalles de la experiencia de un inolvidable viaje de 19.500 kilómetros en los que pasó por altas temperaturas, lluvias, conoció mucha gente y compartió la experiencia con un amigo con el cual se encontró a mitad de camino.
Salió de nuestra ciudad en su Yamaha Fazer 600, siendo la localidad de Luján su primera parada programada. Luego siguió hasta Villa María (Córdoba), más tarde hasta San Salvador de Jujuy y pasó a Chile, parando en Atacama. “No hubo problema en la frontera para pasar, te pasan todo por un scanner porque los chilenos son muy derechos en los controles”, aseguró.
Acompañado
Aunque originalmente pensaba hacer el viaje solo, algunos días antes de salir de Necochea, Darío había publicado en grupos de moteros en Facebook que quien quisiera sumarse a la aventura para no viajar solo podría hacerlo.
Así fue que Rafael Presa, motero oriundo de Carmen de Patagones, se unió en Nazca (Perú) a la iniciativa de Vasko y lo acompañó en su recorrida hasta Cartagena, donde se dividieron y cada uno continuó su rumbo. “Él iba a Machu Picchu pero se apunaba y decidió cambiar el recorrido e irse conmigo”, contó.
Juntos hicieron toda la ruta del desierto de Perú, durmiendo donde la noche los iba alcanzando ya que contaban con carpa y bolsas de dormir entre su equipaje. “Lluvia a la ida no nos agarró, solo una llovizna de veinte minutos en la entrada de Ecuador pero fue la parte más linda porque fuimos parando en varias playas que son hermosas. A la vuelta sí me agarró bastante lluvia pero ya ahí venía más derecho y llegué más rápido”, recordó.
Una vez que llegaron a Colombia hicieron la Ruta del Café y llegaron a Cali.
Sin grandes dificultades
Tras 39 días de viaje y 19.500 kilómetros, Dindart llegó a Necochea, donde fue recibido por sus compañeros de Moteros Unidos Necochea (MUN), y contó que la mayor parte del recorrido fue a una velocidad promedio fue de 100 kilómetros por hora, ya que su compañero tenía uno de menor cilindrada y debía esperarlo. “En Ecuador y Colombia las montañas no podías pasar de 60 kilómetros por hora porque hay muchas curvas y donde te descuidas te pasás de largo”, manifestó.
“Lo único que me pasó fue a la vuelta, que rompí un bolillero de la cubierta trasera en Perú y tuve que hacer como cien kilómetros con eso roto. Se rompió del mismo desgaste porque era el bolillero original de una moto a la que en tres años le hice 100.000 kilómetros, porque el año pasado ya había ido a Machu Picchu. Después cambié transmisión y cubiertas en Colombia porque ya no daban más pero después no tuve ningún drama”, señaló.
Lo que más disfrutó, además de los paisajes y el placer de haber logrado cumplir el objetivo, fue haber conocido a mucha gente, incluso a un hombre de 70 años que está yendo desde la Argentina hacia Alaska, caminando, tirando un carro hecho con cuatro ruedas de bicicleta.
En Venezuela
“La gente nos trató muy bien en todos lados, nos dejaban descansar en estaciones de servicio, nunca nos sentimos inseguros de dormir con las moto desatadas al lado de la carpa”, contó Darío Dindart respecto a las generalidades del viaje.
Sin embargo, destacó que la zona más complicada y en la única que debieron pagar para dormir en un hospedaje fue en Colombia, porque la gendarmería está en la calle constantemente dado que “andan muchísimos venezolanos caminando por el costado de la ruta o durmiendo arriba de los camiones cargados que andan viajando. Los venezolanos están viniendo de a miles, Chile, Ecuador y Colombia está lleno, acá todavía no han venido mucho”, explicó.