Vecino con vecino, la solidaridad en marcha
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Identidad Vecinal realiza un trabajo cada vez más intenso para ayudar a familias necesitadas de Quequén y Necochea y lo hace principalmente a partir de la colaboración de los propios vecinos
Infatigables, por estos días es habitual ver a un grupo de hombres y mujeres con unos chalecos con la inscripción “Brigada solidaria” repartiendo alimentos, colchones, frazadas e incluso haciendo trabajos de albañilería para los que no tienen techo.
El grupo pertenece a la asociación civil Identidad Vecinal, cuyo referente es Marcos Fernández, un joven que creció como un chico de la calle en la Capital Federal y llegó a Necochea a los 16, donde vivió cuatro meses en un médano.
Agradecido por la ayuda que le brindaron en la ciudad, Marcos comenzó a realizar comunitaria hace 18 años para tratar de retribuir todo lo recibido y desde hace dos años preside Identidad Vecinal, institución que tomó como modelo a la organización surgida hace 16 años en el Partido de La Matanza.
Hasta antes del inicio de la cuarentena, la institución ayudaba a unas 120 familias, pero para el viernes el número de grupos familiares a los que asiste la entidad ya había llegado a 473. “Y además reforzamos a 28”, dijo Fernández, satisfecho con el trabajo.
Señaló que esta labor es posible por la colaboración de los propios vecinos, que son los que colaboran con los que más lo necesitan.
La entidad, que tiene su sede en Quequén, en el sector de la rotonda de la avenida Almirante Brown y 542, tiene 23 voluntarios fijos y con un grupo de colaboradores incondicionales, entre los que se encuentran comercios, empresas, personas como el abogado Martín Migueles, la presidenta del Club Rivadavia Sol Birgé, Nico Valencia y muchos otros.
“Todo lo hacemos con la colaboración de los vecinos y de comercios chiquitos”, dijo Marcos. “En los últimos 60 días recibimos $80.000 y sacamos fotografías para demostrar en cómo gastamos ese dinero y a quién le entregamos lo que compramos”, explicó.
Trabajo de campo
Antes de la pandemia, además de entregar ayuda alimentaria, la institución contaba con un merendero y también un centro de estudios donde se podía completar el secundario mediante el Plan Fines con orientación en oficios.
Pero además, los voluntarios realizaban un trabajo territorial, casa por casa, para conocer la situación de las personas de los barrios más necesitados.
“Con el gobierno municipal anterior no pudimos trabajar con Desarrollo Social, pero ahora con Sandra Antenucci tenemos contacto diario”, señaló Marcos.
Esto permitió que el fin de semana pasado Identidad Vecinal pudiera poner manos a la obra y con material aportado por Desarrollo Social, pudiera instalar el techo a la vivienda de una familia que vivía bajo una lona de silo bolsa.
“Es la unión que hacemos la fuerza”, dice el lema de la entidad, que por días parece multiplicarse en las calles.///