Vecinos del barrio Luz y Fuerza se quejan por el agua salada y la escasa presión
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Desde hace 20 días, el sabor está peor que de costumbre y, según dijeron, “no sirve ni para tomar mate”. La falta del recurso es otro de los temas recurrentes sin solución
Vecinos del Barrio Luz y Fuerza se quejan por los problemas reiterados en torno al servicio de agua potable. Ahora, desde hace 20 días, el agua de la canilla está más salada que de costumbre, por lo que es imposible utilizarla no sólo para consumir sino también para cocinar.
De todas maneras, aseguran que no es el único inconveniente sino que la baja presión también es un tema que continuamente complica a las 162 familias que allí residen, al igual que la falta del recurso que se agrava en verano, pero que también sucede en invierno.
Quejas
El vecino Marcelo Guerrero explicó que para que haya más presión habilitan el pozo de avenida 10 y 67 y a veces empieza a salir agua muy salada, tanto que hay que comprar agua mineral hasta para el mate. “Yo no me quejo por el tema del gusto salado porque prefiero que haya agua”, indicó, dando cuenta que la falta de líquido es el principal problema que tienen en temporada. “Cuando se corta, capaz que estás sin agua dos o tres días, pero sin nada de presión”, explicó.
Sin embargo, Marcelo, otro vecino del lugar, ayer a la tarde se había quedado sin agua y estaba molesto porque le había ocurrido mientras se estaba bañando.
Roberto Baños dijo que el servicio de agua “es un desastre” por el gusto salado y por la falta de presión. Su hijo Sebastián, que en ese momento lo acompañaba, consideró que el municipio debería hacer controles en los domicilios porque “mucha gente tiene la bomba chupadora” directa a la red, sin contar con una cisterna, lo que termina afectando al resto de los vecinos.
Con respecto al sabor del agua, expresó “¿sabe los bidones de agua mineral que consumo por semana y lo que gastamos?” y agregó que “en algún momento se hizo un análisis del agua y se dijo que no es apta para el consumo”.
Por su parte, Lucía dijo que “el agua está intomable, muy pero muy salada”, y agregó: “Casi como estar tomando agua de mar”. Ella, de todas maneras, desde que llegó al barrio hace menos de un año consume agua mineral que, por supuesto, implica un gasto extra, si se tiene en cuenta que el botellón de 20 litros cuesta alrededor de 120 pesos.
Por el pozo de 67 y 10
En abril de 2015, las escuelas que funcionan dentro del barrio hicieron analizar el agua en aquel momento, dando como resultado que el líquido tenía “exceso de cloruro”. Si bien esto ocurrió hace dos años, se trata de un tema que se repite periódicamente en algunos pozos cercanos a la costa, que suelen incrementar su salinidad.
Puntualmente, en el caso del barrio Luz y Fuerza, sucede cuando se activa el pozo, que está ubicado en 67 y 10. Según supo Ecos Diarios, si el pozo está en funcionamiento más horas de las recomendadas o varios días, se empieza a salinizar. Esto tiene que ver con la ubicación, pero también con la profundidad del pozo, el tipo de piso, el tamaño de la bomba, las horas de uso, por eso sucede en algunas perforaciones cercanas a la costa y en otras no.
Reclaman control del tránsito en las calles internas
Otro de los temas planteados por los vecinos de Luz y Fuerza es el descontrol que existe en relación al tránsito. Circulan autos en contramano, a toda velocidad y nadie respeta las pocas señales que hay. Ante esta situación, algunos vecinos decidieron hacer sus propios carteles y los sacan a la vereda con la esperanza de que alguien cumpla las normas.
Roberto Baños recordó que cuando Facundo López era concejal le habían prometido que se iba a ordenar el tránsito, pero nunca se hizo nada. Según él, lo que se requiere es establecer la circulación de las calles internas y señalizarlas bien, además de hacer algunos controles para que los conductores sean más precavidos a la hora de circular. Lo que sucede es que la gente para evitar los semáforos se mete en el barrio de cualquier manera, “conduciendo rápido y en contramano”. “Hay que pararse en una de las esquinas y empezar a hacer multas”, indicó.
Reconoció que ya está cansando de ir a quejarse al municipio y que no le den respuestas. En este sentido, dijo que “las carpetas duermen en los cajones” por inacción del Concejo Deliberante.