Residentes de un tramo de la Av. 10 dicen que se transformó en un “boliche a cielo abierto”
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Entre 105 y 109. En la vereda que da al Parque se juntan jóvenes a beber. Música a alto volumen y desmanes.
Algo positivo como es una obra de asfalto e iluminación, se volvió una verdadera penuria para los vecinos que viven en la avenida 10 entre 105 y 109, ya que los jóvenes han tomado a ese sector del Parque como un punto de encuentro para tomar alcohol, y escuchar música a muy alto volumen hasta la madrugada, perturbando el descanso de los vecinos.
Frente a esta situación, y tras haber llamado varias veces a la Policía, un grupo de residentes se mostraron preocupados ya que esta situación no cesa.
Inclusive, explicaron que se hacen picadas, se escuchan las patinadas de los autos ante las bruscas frenadas y los intensos ruidos de los motores.
El asfalto era algo esperado por los vecinos, y hoy el barrio cobró otro movimiento. Chicos en skate, gente disfrutando de un paseo en bicicleta, otros tanto caminando y corriendo por la avenida (a veces por el asfalto y arriesgando el físico ante la gran circulación de vehículos), pero de noche, cambia totalmente el panorama, siendo imposible dormir a quienes viven en laos inmueble de la otra mano del parque y alrededores.
Vecinos dieron cuenta que cerca de las 11 o la medianoche comienzan a llegar los autos, camionetas, conducidos por chicos jóvenes, quienes ponen el volumen al máximo de la música, retumbando notoriamente en los vidrios de las casas aledañas.
Marcela Gil, una de las vecinas opinó que “está bueno que se diviertan pero lo del ruido es muy molesto. El volumen se expande, no se puede dormir y al otro día hay que levantarse temprano para ir a trabajar”.
Al mismo tiempo aseguró que “las muestras de que toman alcohol están en mi basurín, ya que a la mañana siguiente junto entre 15 y 20 latas de cerveza, y tomé la determinación de poner una bolsa de consorcio en el contendor, porque sino las tengo que sacar yo con la mano al otro día”.
Con respecto al ruido, coincidieron otros vecinos consultados por Ecos Diarios que es insoportable el volumen de la música, escuchándose gritos, y además hasta juegan a la pelota en plena avenida, habiendo llegado a golpear el elemento de juego contra las ventanas de las viviendas.
Hay otros vecinos que inclusive han visto que los “nuevos habitantes” de la avenida se llevan heladeras con bebidas de todo tipo, siendo un peligro latente, ya que después se van conduciendo alcoholizados.
Picadas
Quienes viven en el sector de avenida 10 entre 105 y 109 les resulta imposible descansar en horas de la noche con esta situación, y en más de una oportunidad han llamado a la Comisaría Tercera y al 911, para que controlen a estos jóvenes.
Algunos vecinos indicaron que varios de los chicos son del barrio ya que reconocen los vehículos, pero al mismo tiempo les preocupa que este punto de encuentro se amplíe y empiece a llenarse cada vez más con jóvenes de otros lugares. Por cierto, en la época de las bajadas de egresados fue muy notorio, porque se juntaban numerosos chicos con varios autos y la música a todo volumen.
“Es un boliche a cielo abierto, a veces es imposible dormir. Habiendo tantos lugares iluminados podrían elegir otro sector donde no haya viviendas”, señalaron los vecinos.
Otra de las cosas que les inquietan a los residentes son las picadas coordinadas, ya que los vecinos del barrio escuchan una bocina al momento de la largada de cada competencia, que por cierto no impiden las pequeas lomadas ubicadas en ambas manos del trayecto.
Es que quienes participan lo hacen de una loma de burro hasta la otra, en distintos tramos de la avenida 10. ///