Veinte años de un caso emblemático de la violencia entre grupos de jóvenes
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Mariano Kloster recibió una puñalada en una pelea en 2003
El crimen de Fernando Baez Sosa visibilizó en todo el país el tema de la violencia entre jóvenes. Sin embargo, este tipo de hechos repiten desde hace años en todas las ciudades del país, muchas veces sin ninguna repercusión mediática.
Hace casi 20 años, en una pelea frente a un pub de la Villa Díaz Vélez, Mariano Kloster recibió una puñalada en el corazón y murió antes de recibir asistencia médica.
En el verano de 2003 Kloster se convirtió en otra de las víctimas inocentes de la violencia irracional entre grupos de jóvenes que en los siguientes años dejó varios muertos: Sergio Portas, Leandro Rodríguez, Matías Rodríguez Ajargo y Mauricio Guzmán, entre otros.
Mariano sólo tenía 19 años cuando, en una pelea entre varias personas, recibió una puñalada mortal. Un año después del hecho, durante el juicio, no lograron ponerse de acuerdo sobre la razón por la que se produjo la reyerta. Pero sí se pudo determinar que Kloster no agredió a quien lo mató.
Madrugada trágica
Kloster se encontraba con un grupo de amigos en un pub ubicado en la calle 85 entre 4 bis y 6, frente a la plaza San Martín.
Eran las 4.30 de la madrugada del 9 de marzo de 2003 cuando otro grupo de jóvenes pasó frente al pub y se produjo un cruce de palabras. Se produjo entonces una reyerta entre ambos grupos.
Según el parte policial, efectivos que realizaban un rondín por la calle 85 avistaron a una persona caída en calle 4 bis y 85, donde había varios jóvenes enfrentados en una pelea.
Los policías lograron separar a los oponentes, que huyeron, pero entonces vieron que, a unos metros, frente al pub, estaban peleando otros dos grupos y allí también había un muchacho caído.
Una chica se acercó a los policías y les pidió que ayudaran al joven, que se encontraba sentado en la entrada del pub y con una herida sangrante en el pecho. Aquel chico era Mariano Kloster.
Veinte minutos después llegó al lugar una ambulancia y trasladó al herido al Hospital Municipal, pero minutos después dejó de existir.
Testimonio clave
Un año después, a fines de agosto de 2004, comenzó el juicio contra el único imputado por el crimen.
Ni los amigos de la víctima ni los del imputado coincidieron respecto a las causas de la pelea y tampoco hubo precisiones res- pecto a quién apuñaló a Kloster, sin embargo, uno de los testigos había visto al imputado con un arma blanca.
Luego, una joven que se encontraba circunstancialmente en el lugar, esperando que la pasaran a buscar por la plaza, dijo haber visto el momento en que Kloster fue apuñalado por otro joven individuo al que identificó como el imputado.
Su testimonio fue clave para que finalmente el jurado condenara a 22 años de prisión a Claudio Luvio.
No obstante, la pérdida de Mariano Kloster fue irreparable para su familia, que nunca se recuperó del durísimo golpe.///