Veintitrés años de impunidad de un homicidio por un televisor
Una jubilada por asesinada a golpes por un ladrón
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En la madrugada del 25 de agosto de 2000, la vecina María Josefina Oliveira de Mortensen fue asesinada a golpes por un delincuente que sólo se llevó un televisor.
El hecho, que con el paso de los años se ha convertido en un emblema de la impunidad con la que operan muchos delincuentes violentos que en las últimas décadas han dejado una larga lista de homicidios.
El robo a la jubilada se produjo en la vivienda de la mujer, en calle 70 al 3100.
El delincuente ingresó a la casa por una ventana y provocó gran desorden en busca de dinero u otros objetos de valor.
Mortensen, de 88 años, habría escuchado los ruidos y al levantarse se encontró con el delincuente, que no dudó en matarla a golpes para evitar ser reconocido.
Violencia irracional
El ladrón y asesino ingresó a la casa por una ventana, según se puede ver en las fotos que al día siguiente tomó Ecos Diarios en el lugar del crimen.
Una vez dentro de la vivienda provocó gran desorden en busca de dinero u otros objetos de valor.
El cuerpo sin vida de la infortunada anciana fue hallado en la cama y los investigadores no dudaron que el deceso se produjo como consecuencia de los golpes que recibió.
Algunas horas más tarde, el resultado de la autopsia confirmó la sospecha de los policías.
La víctima tenía hematomas en los brazos y dos fuertes golpes en la cabeza, detrás de la oreja.
Mortensen vivía sola en su casa y seguramente el delincuente conocía sus movimientos.
El ciego
Con el paso del tiempo, los investigadores comenzaron a sospechar de un vecino de la víctima que se hacía pasar por no vidente.
El sujeto, que pedía limosnas frente a la iglesia del centro, fue aprehendido, pero el Juzgado de Garantías de turno no ordenó su detención debido a que el procedimiento en el que se lo capturó se realizó sin orden judicial.
El “ciego” desapareció de la ciudad y dos años después reapareció. Se lo halló ejerciendo la prostitución en la vía pública, disfrazado de mujer.
A 23 años del crimen, la causa se encuentra archivada debido a la falta de elementos que permitan avanzar en el esclarecimiento del hecho.
Como tantos otros crímenes sin resolver registrados en las últimas dos décadas en nuestra ciudad, el de María Josefina Oliveira de Mortensen fue consecuencia de una ola de inseguridad que desde entonces no se ha detenido.
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