Vencer miedos y animarse a terminar el nivel primario
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Varios residentes del Hogar Raimondi, estudiaron y cumplieron la meta. Sus historias y logros
Culminando el año y viendo el camino recorrido, no ocultan su alegría y emoción los residentes Filomena Romero, Marta Martínez, Roberto Banegas,
Dorita Torres y Mirta López, quienes finalizaron sus estudios primarios, tras una propuesta de las autoridades del Hogar “Alejandro Raimondi”, quienes llevaron adelante este proyecto, a fin de que muchos de ellos terminen sus estudios, se sientan incluidos, estén contenidos, y sea una actividad más de entretenimiento.
En el comedor del hogar, se encontraban Filomena Romero, Marta Martínez, Roberto Banegas y Mirta López junto al director, Raúl Perata, quien recibió a Ecos Diarios y aseguró que “esta no es la primera vez que se implementa este programa, pero se había dejado de hacer hace mucho tiempo”.
La maestra Bimba, fue quien le puso ganas, fuerza, compromiso y voluntad, acompañando de cerca a estos alumnos que se animaron a vencer prejuicios, miedos y siguieron adelante.
Perata recordó que “la maestra se acercó al hogar en varias ocasiones y en otras gestiones y este año decidimos impulsar la educación del primario, siendo un sueño cumplido para muchos de ellos”.
Además de capacitarse, estudiar, compartir y fortalecerse como grupo, significó un estimulo para estos residentes, quienes entre ellos se acompañan y se dan fuerza para seguir.
Las clases comenzaron en marzo, cursaron dos días a la semana, los martes en el hogar y el viernes en la Escuela Nº 6, lo cual era todo una aventura y un compromiso, salir del hogar, viajar en combi y concurrir al aula.
Al principio, muchos se anotaron pero con el paso del tiempo, dejaron y otros se animaron a más, a luchar con sus propias limitaciones.
Teniendo en cuenta la buena respuesta de los residentes, el director adelantó que “posiblemente el año que viene, se brinde el nivel secundario no sólo para los residentes sino para el personal que tenga ganas de estudiar”.
Vivencias
Los recuerdos del aula son los mejores, y cuando uno ingresa al Hogar Raimondi puede observar en una cartelera, afiches con fotos de los alumnos, en jornadas de clase, otras junto a la maestra, entre otras.
En diálogo con Ecos Diarios, Filomena Romero, Marta Martínez, Roberto Banegas y Mirta López, señalaron que la maestra fue lo mejor, dulce, buena, amorosa, con un ángel aparte, con mucha paciencia, extraordinaria.
Desde el aula, Bimba, los motivó con sus palabras y les enseñó a escribir su nombre en algunos casos.
Perata señaló que “todos se mostraron incentivados en querer estudiar el año que viene, pero lo más importante es que vencieron la vergüenza, y para la institución fue una experiencia gratificante”.
Con sus difíciles historias de vida, los residentes se emocionaron al escribir su nombre y apellido por primera vez, como el caso de Roberto, quien nació en La Plata, pero desde muy joven residió en nuestra ciudad, trabajó en el campo y nunca tuvo la posibilidad de estudiar.
“Soy muy buen dibujante, pero no podía expresar en palabras mi nombre, mi identidad y estoy muy contento”, dijo Roberto quien se mostró muy emocionado.
En tanto, Marta Martínez, de 59 años y jujeña, se mostró muy feliz, al igual que Filomena de 66 años, quien indicó que “tuve cuatro hijos, y estaba en casa para ellos, pero siempre tuve en claro que cuando pudiese iba a completar mis estudios”.
Por su parte, Mirta López, quien reside en el hogar desde hace seis años, opinó que esta experiencia “me pareció bárbaro, en Buenos Aires, fui a la escuela hasta los 15 años, pero por problemas familiares tuve que dejar, luego falleció mi mamá y no me quedo otra que trabajar”.
Con sus horarios rotativos, nunca tuvo la posibilidad de terminar los estudios.
“Era mucama de albergues transitorios y tenia horario de tarde, mañana y noche”, dijo.
Si bien estuvo en pareja, Mirta aseguró que “me tenia celos, y no quería que vaya a la escuela, nos llevábamos mucha diferencia de edad y fue asi que no estudié”.
Mirta, mientras relata lo vivido en el aula con sus compañeros, mostró una sonrisa e indicó que “estamos en un lugar fabuloso (haciendo referencia al hogar) porque tenemos la posibilidad de poder salir y estudiar. Nunca me hubiese imaginado tener esta oportunidad, estoy feliz y voy a seguir estudiando hasta donde pueda”. ///