Venezuela y la «diplomacia de la paz» del Papa, en clave de tres
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La lógica numérica no está ausente en la política exterior del jefe de la Iglesia
Por Guillermo Villarreal – De Agencia Dyn
El tres es un número simbólico en el pontificado de Jorge Bergoglio. El papa Francisco apela a triadas de palabras o pensamientos, sin «y» como nexo, a fin de subrayar sus ideas esenciales y para que queden en la memoria de sus ocasionales receptores.
La propuesta central del pontífice argentino sobre la «cultura del encuentro» se fundamenta en clave de tres: respeto, tolerancia, diálogo. Tres también son los derechos sociales que reivindica: techo, tierra, trabajo. El número también aparece al reclamar paz, justicia, fraternidad para la construcción de un pueblo.
La lógica numérica tampoco está ausente en la política exterior del jefe de la Iglesia, en la que Medio Oriente, Rusia y China son prioridades. Y tres son sus preocupaciones globales principales: terrorismo, migrantes y racismo.
Tres también son los focos de conflicto internacional que, ha dicho el pontífice, requieren atención inmediata: la crisis institucional en Venezuela, la tensión bélica entre Estados Unidos y Corea del Norte, y la situación de los cristianos perseguidos.
El cardenal Pietro Parolin, experto en política internacional y número dos del Vaticano, es quien despliega y exhibe la «diplomacia de la paz» que pretende Francisco, más allá de las gestiones reservadas y de la prudencia por la que opta la Santa Sede en tiempos de crisis.
El purpurado aseguró que la diplomacia de la paz del Papa «no tiene intereses de poder ni políticos, ni económicos, ni ideologías» y sostiene que el papel de la Iglesia en el contexto de las naciones es el «bien común de la humanidad toda».
En este esquema estratégico, las gestiones por la reconciliación y la paz en Venezuela siguen siendo una mueca ingrata de la diplomacia pontificia, pese a que el cardenal Parolin haya manifestado que la mediación en el país bolivariano no fracasó.
«En el caso de Venezuela puede haber opiniones diferentes, pero lo importante es intentar dar respuestas factibles a la situación, sobre todo teniendo en cuenta las condiciones reales de la población y del bien común que deben estar por encima de todo», sostuvo.
«Venezuela duele», por eso el Papa volverá a reunirse con los obispos venezolanos en el marco de su visita apostólica a Colombia, prevista del 6 al 11 de septiembre.
La confirmación de ese encuentro se conoce en momentos en que el presidente Nicolás Maduro pidió asistencia al Papa para que evite que el presidente estadounidense Donald Trump invada Venezuela. «Que no me abandone, que no nos abandone», suplicó desde el Palacio de Miraflores.
El mandatario bolivariano también le requirió a Francisco que interceda ante el presidente argentino Mauricio Macri, quien denunció el quiebre del orden democrático en el país caribeño.
Pero el nuevo gesto de cercanía de Francisco con la Iglesia en Venezuela es de alto riesgo, dado que Maduro mantiene un enfrentamiento fuerte con el Episcopado venezolano, al que considera «opositor» y «reaccionario» por oponerse a la imposición de la Asamblea Nacional Constituyente.
En tanto, el cardenal Parolin dijo dos veces esta semana en Moscú, donde estuvo cuatro días de visita protocolar y se reunió con el presidente Vladimir Putin, que Rusia -aliado estratégico de Caracas- puede contribuir al diálogo en Venezuela.
El purpurado, que fue nuncio y actuó recientemente de mediador entre el gobierno y la oposición en el país latinoamericano, consideró que el Kremlin puede facilitar una salida a la crisis social, humanitaria y política que atraviesa Venezuela.
La mano derecha del Papa sostuvo este viernes en Roma que Rusia «puede jugar un gran papel» a favor de la paz y el diálogo en Venezuela, al hacer un balance de su viaje reciente al país de Europa del Este, uno de los pocos del mundo que no ha sido visitado por un Papa.///