Verde que te quiero verde
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Estación Quequén venció a Rivadavia y tiño la tarde de verde en el Panamericano
Estación Quequén fue contundente y se quedó con el clásico tras superar a Rivadavia por 2-1 en el Panamericano con los tantos de Diego Nogueira y Ayrton Dorrego. Federico Zupato abrió transitoriamente la cuenta para el “decano”, que arrastra una racha de ocho cotejos sin victorias, contando los choques de la final 2017 ante Independiente de San Cayetano.
Las emociones llegaron temprano. A los 3’, el local se puso en ganancia a través de Zupato luego de una buena jugada colectiva y tras un yerro de la defensa visitante. Pero 2’ más tarde Estación reaccionó. Diego Nogueira, habilitó a Ayrton Dorrego, la última línea del equipo que conduce Pablo Fuhr miró mucho, el ex Huracán enfiló para el arco, Del Negro lo volteó dentro del área y con buen criterio Barrientos cobró penal. Acto seguido Diego Nogueira ejecutó, Oliver desvió la pelota contra el caño izquierdo, pero el atacante del verde, tuvo la última palabra y tras el rebote empardó el encuentro.
Luego de los goles, el partido se hizo deslucido, aunque el cuadro visitante trato de darle un mejor destino a la pelota mediante su mejor hombre. Gonzalo López. El mediocentro se encargó de pelear, quitar y entregar bien, no obstante le faltó ingenio en los últimos metros para vulnerar a su oponente.
En el segundo acto Rivadavia comenzó mejor, pero a los 19’ y a los 21’ los quequenenses tuvieron dos opciones nítidas en la cabeza y en los pies de Bodega pero Oliver desbarató ambas.
A los 33’ llegó la alegría definitiva cuando a continuación de una gran jugada por la derecha, Nogueira remató Oliver dio un rebote largo y Ayrton Dorrego, capturó esa pelota y puso el 2-1.
Luego Rivadavia contó con tres chances, dos desperdiciadas por Berisiartúa y una en la cabeza de Elía que a puro reflejo rechazó Gaytán.
Finalmente Estación Quequén se adjudicó con el clásico, producto de su contundencia y así le dio una alegría a su parcialidad que se arrimó en buen número a las Aguas Corrientes y se quedó festejando a puro cotillón hasta varios minutos después de terminado el encuentro.