Versos sencillos para describir una gran pasión
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/03/6-e1551654098541.jpg)
Olga Márquez de Helling es autora de dos libros de poesía. Fue maestra durante 25 años y llegó a presidir varios períodos la Liga de Madres de Familia

Ella define su poesía como naif. Varias veces durante el diálogo explica que sus textos son simples. Olga Márquez de Helling es una persona de perfil bajo, pero esconde detrás de su carácter humilde una rica historia personal en la que se mezclan su amor por los libros, la docencia y la familia.
Era una niña cuando perdió a sus padres, por lo que la criaron sus abuelos en el Hotel Sarmiento, en la Villa Díaz Vélez, en la época en que unas pocas casas poblaban ese sector cuyo perfil era definido por los grandes edificios hoteleros.
“Me hubiera encantado dedicarme a la hotelería”, señaló Olga, que por su buena caligrafía tenía como tarea responder las cartas que enviaban para reservar habitaciones desde distintos lugares del país.
“Yo siempre les preguntaba si tenían hijos”, recordó Olga. Es que por aquellos días en la Villa no había niños prácticamente durante todo el año, sólo en verano, cuando llegaban los turistas.
Olga comenzó sus estudios primarios en el Instituto Nuestra Señora del Rosario, pero ella considera que su educación en realidad empezó en quinto grado, cuando se cambió a la Escuela Nº 1. Es que allí una de sus compañeras la invitó por primera vez a la biblioteca y ella quedó fascinada al ver tantos libros.
Desde entonces, la lectura se convirtió en un hábito que aún no ha podido abandonar.
La letra de la emoción
Olga dice que comenzó a escribir a los 15 años. “Llené un cuaderno de poesías”, explicó.
Desde entonces la escritura ha formado parte de su vida, aunque en forma intermitente. Hubo períodos de mucho trabajo y otros en los que no escribió. Aunque aún en su labor cotidiana siempre se las arregló para que la literatura estuviera presente.
“Yo no quería, pero mi abuelo dijo que yo tenía que ser maestra”, explicó Olga, que a los 20 años comenzó su labor docente en una escuela rural, en la Colonia Calangueyú.
Luego fue trasladada a la Escuela 10 y más tarde a la 4, donde trabajó hasta su retiro, al cumplir 45 años.
En su carrera docente Olga aprovechó toda oportunidad que tuvo para transmitir a sus alumnos su amor por la literatura.
Y cuando se retiró de la docencia ingresó a la Liga de Madres, donde le dieron el cargo de secretaria, aunque ella no tenía ningún conocimiento de administración. “Así que me compré una máquina de escribir y mi hija, que estaba en la primaria, me enseñó a usarla”, indicó.
Desde entonces Olga pasó por distintos cargos en la Liga, incluso el de presidenta, pero el que más le gustó fue el de encargada de prensa, ya que allí podría escribir.
“Yo no me sentía capacitada para ser presidenta, pero me fue muy bien, porque logré hacer mejoras en el edificio y fui la primera que propuso celebrar el Día de la Mujer”, explicó.
Siempre escribir
Aquella máquina de escribir que Olga compró para desempeñar su labor de secretaria en la Liga, es la que aún utiliza para pasar en limpio sus textos.
Tras aquel primer acercamiento a la poesía en la adolescencia, ella se dedicó durante muchos años a escribir versos para chicos.
No fue hasta que dejó la docencia que orientó su poesía hacia un público adulto, sin embargo, siempre mantuvo la sencillez. Sus versos son simples y emotivos, por eso ella los define como naif.
Olga reunió sus poesías en los libros: “De amores y de grillos” y “Rosal de recuerdos”, mientras que otra parte de su producción fue recopilada en dos antologías publicadas por el grupo literario Musas al Amanecer y en una tercera editada por la Fundación Cultural de la UPC.
Ella también escribe cuentos, aunque nunca se ha sentido confiada para publicarlos.
No le gustan los talleres literarios, aunque participó alguna vez en alguno, cree que no son para ella. Por eso integró grupos de escritores, pero con un perfil más social, de intercambio. Así participó de Musas al Amanecer y del grupo que coordinaba Berta Rivero.
También fue jurado durante cinco años del concurso literario “Leopoldo Lugones”, aunque no se explica muy bien por qué y quién la convocó.
Por estos días, tras algunos problemas de salud, Olga quiere volver a trabajar en la Liga de Madres y espera que regrese la inspiración para volver a escribir.///
PERFIL
Olga Márquez de Helling tiene 84 años.
Ejerció la docencia durante 25 años y también tuvo una extensa participación en la Liga de Madres de Familia.
Es autora de dos libros: “De amores y de grillos” y “Rosas de recuerdos”.
Su esposo Omar Helling falleció recientemente. Con él tuvo dos hijos: Pablo y Claudia Helling.