Vértigo en una tarde de marzo
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El piloto cordobés Carlos Arzani, primer campeón argentino de pista, ganó en 1938 una carrera histórica en nuestra ciudad. Uno de sus competidores fue el por entonces desconocido Juan Manuel Fangio. El recorrido de la singular prueba en Necochea
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Ecos Diarios
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No sólo de nombres que alcanzaron la gloria, como el de Juan Manuel Fangio, cinco veces campeón mundial de Fórmula 1, se nutre la historia del automovilismo deportivo. Muchos otros fueron grandes también por su aporte, su dedicación y su talento, pero la fortuna no fue tan generosa con ellos. Carlos Arzani, un cordobés nacido en Río Ceballos el 27 de noviembre de 1909, fue uno de ellos.
A principios de 1938, Arzani, en el momento más brillante de su trayectoria compitió en Necochea con el “Chueco” Fangio, que en la prueba denominada “Circuito Ciudad de Necochea”, realizaba su primera presentación oficial.
Aquella tarde de marzo, Arzani fue implacable con su Alfa Romeo. Era el gran favorito, aunque en la línea de largada estaban valores de la talla de Ernesto Blanco, Fermín Martín, Hugo Abramor, Plácido Ruiz y Angel Garabato.
Arzani era considerado el gran candidato para adjudicarse el gran premio para máquinas de Fuerza Limitada y Especiales que organizó aquella tarde del domingo 27 de marzo.
El circuito recorría la Diagonal San Martín, la avenida 59 hasta el Puerto y por la Costanera hasta la avenida 79, desde donde retomaba la Diagonal.
La prueba había suscitado tanto interés que una multitud nunca antes vista en la ciudad se apiñó junto al recorrido.
Aficionados de Tres Arroyos, Gonzales Chaves, Benito Juárez, Tandil, Bahía Blanca y otras ciudades de la Provincia, ansiosos por una de las más importantes pruebas automovilísticas que se había visto en la región hasta ese momento.
Participarían los mejores conductores y las máquinas más potentes de aquel entonces. Alfa Romeo, Insignia de Oro, Chrysler, Oakland, Bugatti, Ford, J.L. Reo, Fiat, De Sotto, Sussy y otras marcas estaban representadas en el evento.
La previa
Desde varios días antes, la ciudad comenzó a vivir su clima de fiesta. Los conductores fueron arribando en grupos, al igual que las máquinas, y las calles se poblaron de ruidos y pronósticos. El equipo periodístico de “Ecos del Motor” de Radio Mitre, sería el encargado de llevar a cada rincón del país las alternativas de aquella prueba.
Arzani seguía siendo el gran favorito de todos. En diálogo con Ecos Diarios había manifestado, con un manifiesto respeto por sus competidores: “Todos los que vienen tienen chances”.
El sábado 26 ya se encontraban en la ciudad 23 de los 25 corredores inscriptos en la prueba. El piloto José María Valerga venía en viaje cuando en las proximidades de Benito Juárez volcó y sufrió la fractura de la columna vertebral, por lo que debió ser trasladado a Buenos Aires.
El mismo día, en las pruebas de clasificación, Arzani confirmó los vaticinios y marcó un tiempo de 2 minutos, 48 segundos, dos quintos. Fermín Martín, Hugo Abramor, Ernesto Blanco, Juan Manuel Fangio, Enrique Moyano, Atilio Pedrazzini, Angel Garabato, ocuparon los puestos siguientes.
El necochense Ignacio Irazusta se colocó 16º con una marca de 3, 49,3/5.
La prueba del día siguiente comprendería dos series de ocho vueltas al circuito cada una y una final sobre 16 giros.
Día de carrera
Y llegó el gran día. Desde temprano comenzó la afluencia del público al circuito. La entrada era algo cara y ello motivó que fueran muchas las personas que accedieran al escenario sin abonar su derecho, utilizando el infaltable ingenio criollo.
Poco antes de la larga comenzó a llover y se temió por la realización del espectáculo. Se registraron 10 milímetros y el circuito quedó algo resbaladizo.
A las 14.30 se alinearon las máquinas para disputar la primera serie ante el entusiasmo de miles de aficionados.
Once conductores esperaron la baja de la bandera. Eran Martín; Moyano, Garabatto, Ruiz, Blanco, Médica, Piñeiro, Irazusta, Fridman, Sanz y Milia.
Picó en punta el Ford 8 de Moyano, ocupando el primer puesto en las dos primeras vueltas. Ya en la tercera, fue superado por Martín, piloto de Mercedes Benz que mantuvo esa colocación hasta el final de la serie, con apreciable ventaja sobre los demás competidores.
Milia abandonó en la primera vuelta y Sanz en la cuarta, ambos por desperfectos de sus máquinas. De esta manera, Martín quedó primero, Moyano segundo y los siguieron Garabatto, Ruiz, Blanco, Médica, Piñeiro, Irazusta y Fridman.
El promedio del ganador fue de 108 kilómetros 600 metros. Y el récord de vuelta fue para el mismo Martín, con 3 minutos, 26 segundos, 1 quinto.
Segunda serie
A las 15.10 se largó la segunda serie. Participaban Arzani, Abramor, Fangio, Bizzio, Soggetti, Brisco, Pérez Viggiani, Pedrazzini, De Miguel y Reposi.
El piloto cordobés salió en punta y se distanciando cada vez más del resto de los corredores. Al promediar la serie había sacado más de dos vueltas de ventaja a varios de sus competidores.
Los tres primeros puestos quedaron definidos desde la primera vuelta: Arzani, Abramor y Fangio.
En la segunda vuelta abandonaron Atilio Pedrazzini y Luis Reposi; en la quinta Anastasio De Miguel, debido a fallas de los motores.
Arzani hizo un promedio de 123 kilómetros 200 metros y en realizó la séptima vuelta en sólo 3 minutos, 6 segundos y 1 quinto.
La final
A las 16.20 se largó la final, con la participación de 15 corredores: Arzani, Martín, Blanco, Abramor, Ruiz, Garabatto, Fangio, Pérez, Brisco, Fridman, Irazusta, Bizzio, Médica, Piñeiro y Soggetti.
En la largada el coche de Arzani derrapó y Fangio salió primero, pero pocos metros más adelante Arzani tomó la delantera.
El cordobés no tuvo adversario y, como en la serie, se distanció cada vez más de sus competidores. En tanto, Abramor y Martín disputaron el segundo puesto la mayor parte de la carrera y le pusieron emoción a la competencia.
Abramor fue segundo hasta la décima segunda vuelta. Martín había partido en quinto lugar y en la cuarta vuelta ganó una posición. En la quinta quedó tercero y comenzó a perseguir a Abramor.
Finalmente, en la 13ª vuelta le ganó la posición a Abramor, que por un desperfecto en el motor quedó finalmente cuarto, detrás de Blanco.
Al final de la prueba, el público invadió la pista y rodeo a Arzani, que llegó hasta los palcos oficiales entre la gente.
La excelente organización de la prueba hizo de la prueba “Circuito de la Ciudad de Necochea” una de las mejores competencias automovilistas disputadas en nuestra ciudad.
Al año siguiente, Arzani ganó la primera edición del Campeonato Argentino de Pista. Obtuvo aquel título en el que fue, inesperadamente, el último de sus nueve años como corredor.
Tamaño desempeño le valió, el 1 de septiembre de 1939, la convocatoria para integrarse en Italia al equipo oficial de Alfa Romeo, conducido por Enzo Ferrari.
Pero la Segunda Guerra Mundial puso fin a las competencias automovilísticas en Europa y obligó a Arzani a retirarse en la cumbre de su carrera deportiva.///
Otra jornada para el recuerdo
En los últimos días de marzo de 1963, un ensordecedor ruido de motores aceleró los corazones de los necochenses. Cuarenta y un pilotos se preparaban para largar la IV Vuelta de Necochea de Turismo Carretera. Pero no se trataba de una carrera más, todo indicaba que durante esa prueba se iba a superar la barrera de los 200 kilómetros por hora de promedio.
Según los especialistas, el piloto local Armando J. Ríos y los «Gringos» Emiliozzi, tenían los autos más veloces y eran los candidatos para imponer el nuevo récord. El quequenense había impuesto la marca de 194,861 kilómetros por hora en la décima vuelta de la carrera de Tres Arroyos.
Aunque el récord de velocidad lo tenía hasta ese momento Angel Rosel Meunier, con 198,134 kilómetros, logrado un año antes, también en nuestra ciudad.
Ya la primera competencia del Necochea Automóvil Club marcó un hito. El ganador, Juan Carlos Navone, con Ford, estableció la mejor marca de velocidad horaria en la historia del automovilismo argentino categoría turismo de carretera, con 189,128 kilómetros por hora de promedio.
Debido a las características del circuito, la Vuelta de Necochea era una prueba de velocidad pura y extremadamente exigente para los competidores.
De los 41 inscriptos, sólo largaron 28 coches: 14 Ford y 14 Chevrolet. De ellos, 13 abandonaron en la primera vuelta y otros 6 en la segunda.
Pero el Ford de Dante y Torcuato Emiliozzi logró la hazaña: a 203,526 kilómetros de promedio los «Gringos» pudieron dar la vuelta en menos de tres horas.
Los hermanos, que eran campeones de Turismo Carretera de 1962, sumaban así su tercera victoria del año 63, luego de las de Olavarría y Pergamino.///