Vialidad Nacional, al borde del cierre definitivo
El gremio evalúa un paro general ante la incertidumbre
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Eduardo Palomo, titular del sindicato de Vialidad Nacional Bahía Blanca, no ocultó su preocupación ante el anuncio de disolución del organismo que representa. La medida fue confirmada por el vocero presidencial Manuel Adorni en el marco de las facultades delegadas al equipo que encabeza Federico Sturzenegger, y forma parte del proceso de reforma estatal impulsado por el Gobierno nacional.
La noticia sorprendió a los trabajadores viales. “Estamos frente a una decisión extrema, que busca disolver de a poco una institución con más de 90 años de historia, creada para desarrollar obra pública y mantener las rutas nacionales”, señaló Palomo, Aunque el decreto presidencial ya es oficial, el dirigente gremial advirtió que presenta zonas grises.
Según explicó, otorga al Ministerio de Economía la potestad total para decidir el rumbo de Vialidad, dejando en suspenso la forma en la que se concretará el cierre. Lo que no deja dudas es que la principal preocupación de los trabajadores es la posibilidad concreta de despidos.
“Es una medida que busca claramente el achicamiento del Estado, en línea con lo que exige el Fondo Monetario Internacional, y que pone en riesgo no solo nuestras fuentes laborales, sino la seguridad vial en todo el país”, expresó Palomo.
Actualmente, en el distrito de Bahía Blanca —que incluye importantes rutas como la 228 y la 3 en la zona de Tres Arroyos— trabajan entre 140 y 142 personas. Sin embargo, en algunas áreas como Tres Arroyos, el equipo de mantenimiento se reduce a apenas cuatro o cinco operarios. Con la disolución de la estructura nacional, la continuidad laboral de todos ellos queda en jaque.
Según explicó el dirigente, la reducción de funciones en Vialidad no es un fenómeno nuevo. “Hace años que los gobiernos vienen delegando funciones a empresas privadas, muchas veces con pésimos resultados: obras inconclusas, rutas en mal estado, problemas económicos y un organismo completamente desfinanciado”, recordó. Y agregó que el presupuesto anual, históricamente insuficiente, no permite soluciones reales a corto plazo.
En ese contexto, Palomo no cree que el nuevo decreto cambie sustancialmente la situación. Por el contrario, afirma que podría agravarla” Ya que el decreto prioriza que las empresas privadas solo tomen los tramos de rutas "en buenas condiciones" para instalar peajes. Esto plantea la pregunta crucial de quién realizará el mantenimiento de las rutas "no rentables" si Vialidad Nacional deja de hacerlo.
Desde su mirada, esta es una de las preguntas centrales que el Gobierno no responde, y que pone en evidencia una lógica de gestión enfocada exclusivamente en el negocio. “Esto es financiar negocios con los amigos del poder. Y mientras tanto, las rutas van a seguir igual o peor que ahora. Sin mantenimiento diario, se vuelven directamente intransitables”, indicó.
El impacto de la paralización de obras también es motivo de alarma. Palomo mencionó especialmente los casos del Paso Urbano y la ruta 33, cuya ejecución quedó detenida. “Va a ser totalmente negativo. Una obra que hoy está al 50%, si se detiene, es probable que en el futuro haya que empezarla de cero, con un costo hasta cuatro veces mayor”, señaló.
Ante este escenario, el gremio ya está evaluando medidas de fuerza. A nivel nacional, se está trabajando en la posibilidad de convocar a un paro general que involucre a todos los distritos. Si bien el impacto podría ser menor en zonas con escasa dotación de personal como Necochea, en regiones como Bahía Blanca, Río Negro, Neuquén, La Pampa y Entre Ríos, el paro se haría sentir.
Palomo subrayó que la ausencia de mantenimiento traerá consecuencias concretas. “En invierno no se va a poder hacer el despeje de nieve en las rutas, y en primavera y verano tampoco se van a cortar los pastos, lo que afecta seriamente la visibilidad y aumenta los riesgos de accidentes”.
Finalmente, el dirigente expresó su malestar por el hermetismo que reina dentro de la propia estructura del organismo. “Los jefes de Vialidad Nacional están igual de desorientados. No tienen contacto ni pueden hablar sin autorización. Están con una mordaza puesta”.
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