Víctor Fratto: “Lo fuera de de lo natural es intervenir”
El especialista se refirió al elefante marino nacido en el sector de la escollera. Llamó a evitar el contacto humano para no alterar su ciclo
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Días atrás sucedió un hecho inédito y conmovedor en playa de la escollera necochense, donde una hembra de elefante marino dio a luz a su cría en el sector dominado por una colonia de lobos marinos de dos pelos.
La escena, inédita para la costa bonaerense, generó sorpresa y encendió la atención de especialistas en fauna marina por la rareza del acontecimiento y los riesgos que supone la intervención humana.
El licenciado Víctor Fratto, especialista en gestión ambiental, director del Centro de Rescate de Fauna Nativa y miembro de la Red de Fauna Costera, explicó en el programa “Punto de Vista”, por Ecos Radio, que se trata de un evento “totalmente atípico” para la zona. “Es algo que estamos viendo a partir del brote de influenza aviar del 2023. A partir de ahí algo sucedió en los elefantes marinos, más allá de la gran mortandad que hubo en Península Valdés”, explicó.
Luego citó que “desde entonces empezaron a aparecer ejemplares en la costa bonaerense: algunas hembras a parir y otros animales, juveniles o adultos, a mudar la piel más al norte”.
Convivencia
Aunque para los habitantes de la costa atlántica bonaerense el hecho resulta excepcional, Fratto aclaró que la convivencia entre especies es algo común en el sur del país. “En Península Valdés es normal ver lobos marinos mezclados con elefantes marinos. He llegado a ver un juvenil de lobo durmiendo arriba de un elefante marino como si fuera una piedra. Es una convivencia habitual para nosotros”, detalló el licenciado.
Uno de los temas que más curiosidad genera entre los observadores es el llamado “rapto de lobos marinos”, un fenómeno natural que suele malinterpretarse.
Fratto explicó que “los machos sub-adultos, que aún no tienen su propio harén, atacan en grupo para intentar robar hembras. En esa acción a veces se llevan un cachorro, que muchas veces muere por aplastamiento o mordidas. Es parte del entrenamiento natural de los machos jóvenes para cuando deban competir por hembras adultas”. Según el especialista, estas conductas pueden resultar impactantes para el público, pero “forman parte del equilibrio del ecosistema”.
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No intervenir
El nacimiento del elefante marino en la escollera despertó la curiosidad de vecinos y turistas, pero Fratto fue enfático en advertir sobre los peligros de la intervención humana. “Lo fuera de lo natural acá es intervenir. Aparecer con un palo echando a los lobos marinos o intentar acercarse al cachorro es justamente lo que no debe hacerse”, subrayó.
“Uno puede observarlos desde unos 20 metros, sacar fotos o simplemente disfrutar del espectáculo, pero sin interferir. Aumentar la presencia humana cuadruplica las posibilidades de muerte del cachorro”, advirtió.
El período de lactancia, explicó, se extiende por entre 23 y 25 días. Durante ese tiempo, la madre permanece en ayuno, perdiendo gran parte de su peso corporal, mientras el cachorro engorda rápidamente. “Luego se produce un destete abrupto: la madre se va al mar para alimentarse y no vuelve a ver a su cría nunca más”, indicó; y acotó que el cachorro sobrevive en la playa con la grasa que acumuló, muda la piel y después inicia su primer viaje de alimentación”.
Cualquier intervención humana puede alterar ese proceso vital. “Si se genera estrés o se provoca que la madre se aleje antes de tiempo, puede haber un destete prematuro o una lactancia deficiente”, señaló Fratto.
“Si el cachorro muere, no sabremos si fue por causas naturales o por la intervención del hombre. Por eso insistimos tanto en no intervenir. Observar sí, intervenir nunca”, apuntó.
El nacimiento del elefante marino en Quequén no solo es una rareza biológica, sino también una oportunidad para reflexionar sobre la relación entre las personas y la fauna silvestre. Al respecto el profesional destacó que “muchas veces nos enfocamos solo en el individuo, en el cachorro, y no en el ecosistema. La naturaleza tiene sus propias reglas, y lo más importante que podemos hacer es respetarlas”.
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