Vida en la naturaleza
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Los campamentos se vuelven una interesante propuesta que proponen muchas escuelas, grupos parroquiales e instituciones deportivas, para que los chicos tengan contacto con la naturaleza, puedan explorar, conocer y sorprenderse.
Por Maria Cecilia Gotta – Redacción
Hoy, es común ver a niños y jóvenes delante de computadoras, tablets, juegos electrónicos, entre otros dispositivos, mirando pantallas, siendo para ellos, algo atractivo visualmente. Aunque depende de los adultos que les mostremos cómo jugar en contacto con la naturaleza, enseñándoles que también hay otra propuesta al momento de divertirse. Los campamentos, son una opción que ofrecen muchas escuelas, grupos parroquiales e instituciones deportivas, para que los chicos compartan una salida al aire libre, puedan explorar, conocer y sorprenderse.
Generalmente el estilo de vida que llevan muchos chicos es extremadamente sedentario, por lo que resulta muy atractivo este tipo de salidas, fuera de su ámbito educacional. La vida en la naturaleza y al aire libre se caracteriza por incluir una gran variedad de juegos y trabajos físicos realizados en el medio natural.
El contacto con el medio natural, es también un contacto con el medio social, dado el carácter grupal que estas actividades asumen y favorecen la participación de los alumnos en las actividades de programación y organización, donde tienen experiencias de convivencia donde se destaca la cooperación, de resolución de situaciones, conflictos, etc.
En el CEF Nº 76 de Quequén, se lleva a cabo el proyecto “CEF y naturaleza”, el cual nació el año pasado con la intención de ofrecer una propuesta pedagógica diferente, referida a las actividades motoras en el ambiente natural.
De esta manera, se logró cubrir un espacio importante, respondiendo a los lineamientos curriculares en su tercer eje, que durante muchos años no se le daba la importancia que requería.
En diálogo con Darío Acosta, profesor del CEF, indicó que “es un espacio muy importante de interacción entre los alumnos de nuestra institución, la comunidad educativa de Quequén y la naturaleza, usando las habilidades motoras en carácter lúdico para poder vivir experiencias poco habituales, disfrutando en nuestro entorno natural, con mar, río y el parque”.
Los objetivos del proyecto son disfrutar de actividades motrices en la naturaleza, experimentar percepciones y sensaciones en contacto directo con el medio ambiente y conocer habilidades motoras para resolver determinadas situaciones en el entorno natural.
El año pasado los destinatarios del proyecto fueron los alumnos del CEF e instituciones educativas de todos los niveles y este año se priorizó la propuesta a los alumnos del CEF, abarcando todas las disciplinas deportivas. En tanto, para el año que viene, se espera que el proyecto se desarrolle de manera independiente, siendo un grupo estable, donde los chicos puedan elegir formar parte de esta disciplina.
Andres Miotti y Nora Fernández, son los otros profesores a cargo. Fernández indicó que “durante este año hicimos más de 30 actividades con chicos desde los 5 y hasta los 16 años. Con los más pequeños hemos realizado actividades al aire libre en el CEF, usando soga, haciendo equilibrio, trepadas, deslizamiento por una lomada, arcos para hacer balanceo, es decir, adaptamos las actividades de vida en la naturaleza al espacio que tenemos en el CEF y terminamos con un fogón, donde les contamos la historia del fuego, técnicas de prendido. Es una velada donde se hace representación de canciones, juegos por equipo, dígalo con mímica y los chicos expresan sus sentimientos, pensamientos. Es un momento muy lindo”.
El CEF cuenta con una base de campamento, pero además realizan actividades fuera de la institución, como por ejemplo en la playa, el río, el parque y el campo scout.
Desde el CEF promueven la vida en la naturaleza, y durante el verano continúan realizando actividades como surf y caminatas en la playa.
Asimismo, la iniciativa de la institución es desarrollar acciones sobre el cuidado del medio ambiente y junto a la delegación de Quequén, llevan a cabo tareas para cuidar la ribera del Río Quequén.
En tanto, con el Festejo de los Jardines de Infantes que lo hacen todos los años en el CEF, trabajan en variadas propuestas, favoreciendo y estimulando practicas de vida en la naturaleza.
Scout
Por su parte, el movimiento scout tiene por fin contribuir al desarrollo de los niños y jóvenes, ayudándolos a desarrollar plenamente sus posibilidades físicas, intelectuales, sociales y espirituales; pudiendo desarrollar distintas habilidades de campismo a través del armado del sector de acampe, de cocina e higiene.
Leandro Azza, jefe del grupo Scout de la parroquia Santa María del Carmen, tiene a su cargo 100 personas de 7 a 21 años.
“Participan chicos tanto de Necochea como de Quequén, esto es voluntario y viene el que quiere”, aclaró.
El grupo lleva a cabo campamentos y técnicas de campismo, teniendo la misión de formar a los niños y jóvenes en valores. “Buscamos un complemento de lo que es la educación de la familia y la escuela, pero no reemplazamos ninguna de las dos, pero tratamos de estar en contacto con la familia y con los profesores para ver en qué podemos ayudar”, aseguró.
Además recalcó que la naturaleza ayuda a que los chicos se separen un poco de la tecnología. “Les inculcamos valores como solidaridad, el cuidado del medio ambiente”, dijo.
Scout está dividido en cuatro grupos, los de 7 a 11 años, trabajan la temática del libro de la selva y mediante el juego van aprendiendo; los de 11 a 14 años, ya se lo toman con mayor responsabilidad y su lema es “Descubriendo el mundo con un grupo de amigos”, donde son grupos de siete chicos, donde ya se dividen cargos, hay quienes son guías, tesoreros, cocineros, etc; luego le siguen los chicos de 14 a 17 años, el grupo denominado caminantes, quienes se independizan un poco más, planificando sus actividades, salidas, excursiones y campamentos. Por último, los más grandes de 17 a 21 años, trabajan individualmente por proyectos personales involucrándose a servicios comunitarios, en el barrio, escuelas, etc.
Azza comentó que “ahora somos 100 personas gracias a que se vienen llevando a cabo desde hace dos o tres años, los campamentos nacionales en nuestro medio y nos sirve para promover la actividad y a partir de que nos ven en la calle, luego muchos chicos se acercan preguntando de qué se trata la actividad”.
De la experiencia, en contacto con la naturaleza, lo que más disfrutan los chicos es el momento de los fogones, los juegos de noche y cuando van al campo scout donde hay lechuzas y las ven cazar en la oscuridad.
En este sentido, el jefe del grupo detalló que “a los más chicos al principio les cuesta los campamentos porque extrañan, les resulta raro dormir en una carpa, pero a medida que van creciendo les encanta y lo disfrutan”.
De acuerdo al calendario, el grupo scout tiene un campamento de apertura en abril /mayo, en julio/agosto tienen otro y en septiembre/octubre realizan actividades todos los grupos scouts de la ciudad. En tanto, en diciembre, es el cierre del año.
Azza puntualizó que nuestra ciudad favorece las actividades, ya que contamos con muchos espacios en contacto con la naturaleza, además de tener el campo scout.
Algunos chicos se entusiasman con este tipo de actividad a partir de los 15 años y otros empiezan siendo muy chicos.
“Es todo un aprendizaje, desde inculcarles valores, enseñarles a cocinar, cuidando al prójimo y que el mayor protege al menor. De todo les queda un aprendizaje”, comentó.
Desde las escuelas
Las escuelas también optan por este tipo de salidas al aire libre, y son varias en nuestra ciudad. Puntualmente en el Colegio Pio XII, los profesores de educación física organizan esta salida todos los años, teniendo este proyecto una trayectoria de más de 30 años.
La profesora Alejandra Peralta mencionó que la idea del proyecto “es sacar a los chicos de la escuela, de la parte urbana y llevarlos a los medios naturales”.
Este proyecto se lleva a cabo en el nivel primario y secundario, y desde el año pasado se incorporó el nivel inicial.
Con el correr del tiempo se ha ido progresando en las actividades, donde los chicos comienzan a realizar alguna experiencia en horario de clase, excursiones, caminatas, luego se incrementa el tiempo, desde la mañana hasta la tarde. Se ha llegado a pernoctar, dormir bajo techo, campamento, e inclusive han podido viajar a otras áreas naturales como Sierra de la Ventana y Tandil.
Peralta indicó que “vamos buscando las diferentes zonas geográficas de la ciudad y en las sierras hacemos las actividades propias de ese terreno y que no podemos realizar acá”.
El objetivo es que aprendan a desenvolverse en la naturaleza, sabiendo prender fuego, buscar leña, cocinar, armar refugios, todo a partir de un juego.
Se realizan eco juegos, juegos de exploración, de búsqueda, de cooperación, de equipo, etc.
“El gran objetivo es que conozcan el medio natural, y al mismo tiempo cuiden y protejan la naturaleza”, comentó.
En estos ámbitos el trabajo en equipo es fundamental, donde todos colaboran, y el hecho de sacar a los niños de su ambiente seguro como es la casa y la escuela, todo les llama la atención o los asusta, pero es ahí donde aprenden que otro los puede ayudar y descubren a sus compañeros desde otro plano.
La profesora remarcó que cuando llegan al lugar, se les explica a los chicos donde están, qué se puede hacer y qué no, observan el medio y responden muy bien.
“Los alumnos saben que se tienen que portar bien, y sobre todo los nenes
de jardín y primaria hacen muchas preguntas, que es propio de la edad y los de secundario hacen preguntas mas concretas y especificas del lugar”, dijo Alejandra Peralta, quien por último, recalcó que “para hacer este tipo de actividad, se necesita un equipo, donde participan docentes, profesores de otras áreas, directivos y cada uno tiene una función”.
Para los chicos salir su ambiente cotidiano, significa la libertad, poder correr sin tener en cuenta las cuatro paredes que lo rodean todos los días. Disfrutan, juegan, observan, comparten y aprenden y las familias lo agradecen porque muchas veces no tienen ese tiempo disponible y la escuela ofrece este espacio.
La importancia de estar al aire libre
Por Vanina Figule (*) – Colaboración
Las ciudades, poco a poco, nos fueron alejando de la naturaleza, y los espacios verdes se fueron reduciendo. Incluso, los niños pasan la mayor parte del tiempo entre el cemento, jugando en espacios cerrados, con materiales duros, artificiales y tecnología.
Esto, en algunos casos, potencia las características individualistas y de introversión de los pequeños a los que les cuesta socializar e interactuar con el entorno.
Sin embargo, hay muchos otros espacios por explorar, por conocer y que presentan numerosas oportunidades para sorprenderse. Somos los adultos quienes debemos acercarlos, mostrarles que hay otras formas de jugar, de divertirse y de conectarse. Una de esas es fomentar el contacto con ambientes que le proporcionen otras posibilidades de juego. Esto se da cuando hacen deportes, en actividades culturales en espacios abiertos, en viajes, salidas con amigos, campamentos y más.
A veces no es necesario planificar grandes viajes o muchos días de campamento. Si se observa bien seguro hay cerca de la vivienda (o incluso en ella) un espacio donde entrar en relación con la tierra.
Por ejemplo, se puede visitar la plaza, un parque, salir al jardín, ir al zoológico, una granja, tener un día de campo o pasear por el río. En cuanto a actividades, las posibilidades son infinitas y sencillas. ¿Quién no se divierte andando en bicicleta, patinando o remontando un barrilete?¿Acaso los niños no se sienten importantes cuando trepan un árbol o bajan rodando por una pequeña subida? Si un bebé es sentado sobre el paso (con o sin mantita) verán cómo cada uno de los elementos le llama la atención.
La naturaleza es una gran fuente de desafíos y sorpresas, en ella los niños son curiosos, preguntan, se asombran, reflexionan, sacan conclusiones y se interesan por conversar acerca de lo vivido con sus pares y adultos.
Incluso, muchas veces hay que enfrentarse a miedos, y eso es bueno, pues los pone de cara con sus límites y obliga a sus padres a orientarlos, a cuidarlos y alentarlos a ir un poco más allá.///
(*) Directora de Métodos Educativos de la Asociación Scouts de Argentina