Viernes 15 de Julio de 1988
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/07/150718.jpg)
Los vascos en Bariloche
Había vuelto a recobrar su alegre y animada fisonomía el “Txoko Txiki” del Centro Vasco de nuestra ciudad, tras el breve paréntesis impuesto por la ausencia de la delegación que concurriera a la “Fiesta de las Colectividades Argentinas” que se llevó a cabo en San Carlos de Bariloche.
Algunos de los viajeros fueron Isidro Errotaberea y Roberto Laportilla.
La delegación necochense estuvo integrada por noventa personas, comprendidos en ese número los “dantzaris”, músicos, directivos de la institución, familiares de los jóvenes que iban a actuar en Bariloche, socios, etc. En el carácter de músicos, viajaron los acordeonistas Juan Balsategui y Luis A. Percario; el “txistulari” Abel Nocedal y el nombrado Errotabera con su infaltable atabal.
Demostración
Tras haber desempeñado la docencia durante cuatro años en el Instituto “Humboldt” dependiente de la Asociaron Escolar Alemana de Necochea, retornaba a la Republica Federal Alemana, su país natal, la señorita Ingrid Oundr y ello dio origen a que la nombrada fuera objeto de una significativa demostración de simpatía, por parte de quienes compartieron con ella la tarea educacional, asi como de un núcleo de amistades que se granjeó durante su estadía en nuestra ciudad.
De la comida participaron: Ana Arocena, Rosa de Armour, Dora Torres de Foss, Annelise S. de Hornum, Marcela C. de Espinosa, Nilda F. de Martins, Maria Elena F. de Fernández, Evelina Herrera, María I. de Giorgio de Costanzo, Bibiana Dabadie de Ustarroz, Adriana P. de Damiano, Silvia de Marco, Miguel Arana, Alicia R. de Cardozo, Dolly Acosta de Dialeva, Haydeé Borelli, Susana Donato de Pudlak y Claudia Sciuto.
Cumpleaños
Tras prolongada estadía en Buenos Aires retornó a Necochea, para celebrar aquí con sus amigos su vigésimo octavo año de existencia, el joven Horacio Del Negro, ampliamente conocido y apreciado en el sector de nuestra villa balnearia, con el simpático apodo de “Caballito”.
Por el grato motivo expuesto, Del Negro fue agasajado por un núcleo de relaciones, en el curso de una reunión de grato desarrollo y durante la cual reinó la alegría propia de un reencuentro que tiene como base el gran sentido de la amistad.