Viernes 30 de agosto de 1996
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La Usina iba a cobrar la Tasa de Alumbrado hasta 1999
El Concejo autorizaba a que la prórroga de este sistema de recaudación de la tasa municipal se extendiera hasta el final del mandato del intendente Julio Municoy
El Concejo Deliberante de Necochea autorizaba que se prorrogue el sistema de cobro de la Tasa de Alumbrado municipal, el que se llevaba adelante a través del sistema de recaudación de la Usina Popular Cooperativa "Sebastián de María", hasta la finalización del mandato del intendente Julio Municoy, en diciembre de 1999.
De esta manera, se reducía un año el plazo de extensión previsto originalmente por el Departamento Ejecutivo, que había solicitado una prórroga por cinco años a través de un proyecto de ordenanza.
La decisión se adoptaba por unanimidad esta noche, en el marco de una nueva sesión ordinaria del HCD.
Tal lo señalado en una reciente reunión de la comisión de Hacienda, Cuentas y Presupuesto del cuerpo edilicio, de la que habían participado el subsecretario de Hacienda, Javier Mazza y e director de Finanzas Públicas, Pedro Izurieta.
Los alcances de este régimen de cobro estaban previstos en la ley provincial 10.740. La concesionaria se encontraba facultada a cobrar esta tasa municipal mediante los recibos por consumo de energía eléctrica.
Los concejales anticipaban que aprobarían la prórroga, incluyendo un artículo por el cual quedaría documentado lo actuado entre julio de 1995 y junio de 1996, al no existir consentimiento del HCD en la extensión que "de hecho" se había producido.
El argumento de acortar en un año la extensión de este cobro-previsto por el Departamento Ejecutivo hasta fines del 2000-, se fundamentaba en que "el período de gobierno del actual intendente es hasta 1999", según indicaba el presidente del bloque de concejales de la Agrupación Comunal Transformadora, Gerardo Peña.
Acotaba que "si el próximo intendente está de acuerdo en que se dé continuidad a este sistema, lo propondrá oportunamente".
Por esta gestión de cobro, la Usina de Necochea recibiría un "porcentaje provisorio" del 1% en concepto de compensación. En el expediente que analizaban los ediles se puntualizaba que "en el caso de que el contribuyente incurra en mora en el pago de la tasa, el prestador deberá dar aviso a la Municipalidad, pero en ningún caso podrá interrumpir el servicio de energía
Mataderos municipal
El Concejo Deliberante de Necochea iba a aprobar una extensión de cinco años en la concesión del Matadero Municipal que tenía a su cargo la Cooperativa de Trabajo Obrera 1º de Diciembre.
La explotación por parte de la entidad privada se había iniciado el de febrero de 1993, luego de meses de discusión, que había derivado en la conformación de una cooperativa entre los trabajadores de la ex permisionaria del lugar.
El permiso vigente se prolongaba hasta febrero de 1999, por un plazo de seis años. De aprobarse la prórroga, el uso y explotación del Matadero se extendería hasta febrero del año 2004. La solicitud de la entidad intermedia se sancionaría en el marco de una nueva sesión ordinaria.
El tema había sido puesto a consideración por el Departamento Ejecutivo, y llevaba las firmas del intendente Julio Municoy, del secretario General, Fernando Ciancaglini y del subsecretario de Gobierno, Marcelo Rivero.
Continuaban los basurales
En distintos sectores del Parque Miguel Lillo, la Villa del Deportista y el barrio Los Troncos, se estaban formando basurales porque existían aquellos desaprensivos que contribuían con su descalificable accionar a que se incrementaran estos focos infecciosos.
No era la primera vez que quedaba en evidencia la necesidad de instalar carteles sobre la avenida 10, a los efectos de advertir acerca de la prohibición de arrojar desperdicios en el tramo que iba desde la rotonda de Pinolandia a Las Grutas.
En aquellos días había podido observarse que a escasos metros de la Villa del Deportista, donde se encontraba un hueco en la tierra, habían sido depositados numerosos elementos en desuso. Pero además se comprobaba que la basura iba en aumento y ahora la dejaban tirada sobre la misma calle.
Así era cómo podían verse bolsas con desperdicios en su interior, restos de cocinas o lavarropas, cables, botellas de plástico, pañales descartables, etc.
En más de una ocasión se había resaltado que sería importante la colocación de los mencionados carteles, imitando algo que sucediera en la zona portuaria -sobre Necochea- donde ocurrían situaciones similares.
En torno al Parque Miguel Lillo se registraban numerosos casos en los que quedaba al descubierto el escaso interés de algunos por la naturaleza y la falta de respeto a los derechos de los demás.
Fundamentalmente, los fines de semana eran los días en los que más basura se dejaba en el principal pulmón verde de la ciudad.
También había muchos lugares en los que se llevaban los escombros y restos de materiales de construcción, generándose espacios en los que la basura iba ganando terreno.
Se conocía que había leyes vigentes que permitían sancionar a los infractores, aunque no se sabía de casos en donde se hubieran aplicado multas por este motivo.///
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