Violencia inadmisible
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/09/zugazuaruso11.jpg)
En un acto ciertamente inadmisible pero no reñido con la realidad social que se vive, el director de Transporte del municipio, Julián Zugazúa, fue víctima de un duro ataque, y por poco no terminó desvanecido.
El llamativo hecho ocurrió frente a una remisera y en plena vía pública, en circunstancias que el funcionario fue a realizar un control, ante la supuesta presencia de un auto no habilitado para trasladar pasajeros.
En la oportunidad Zugazúa fue agredido desde atrás por un individuo, que tomó su cuello y le imprimió fuerza tratando de asfixiarlo y por poco no le produjo el desvanecimiento, siendo rescatado del duro momento por sus compañeros de trabajo.
La situación terminó con el traslado del director al hospital municipal, donde fue atendido y se recuperó, radicando posteriormente la denuncia policial, a la vez que su representante legal pretende que el caso se caratule “tentativa de homicidio”.
El episodio generó sorpresa y condena desde la comunidad y en una acción plausible, a 48 horas del ataque un grupo de taxistas y remiseros, en este caso colegas del supuesto agresor, llegaron con sus vehículos a la sede del municipio para respaldar al funcionario e instarlo a seguir cumpliendo con su labor.
Zugazúa se mostró reconfortado con el apoyo y si bien reconoció “sentir miedo por posibles represalias”, sostuvo que “no podemos paralizar la labor de nuestra dependencia”.
Lo sucedido no es una situación aislada de lo que viene ocurriendo desde hace tiempo en las calles de nuestra ciudad, donde las normas de tránsito no se respetan y varios de quienes cometen infracciones agreden de palabra y hasta de hecho a los inspectores que intentan penalizarlos o concienciarlos. No son más que reacciones violentas de una sociedad poco adepta a aceptar las reglas.
En el mismo tono de gravedad del ataque sufrido por el director de Transporte, meses atrás cuatro inspectores fueron atropellados por la camioneta de un individuo que trató de evitar un control, llevando incluso durante unos 20 metros sobre el capó del vehículo a uno de los agentes.
En tanto en un hecho similar acontecido al poco tiempo, una inspectora fue embestida por un motociclista, durante un control vehicular en Juan N. Fernández.
Afortunadamente en ninguno de los inspectores sufrieron graves consecuencias en sus físicos, aunque, sobre todo en el primer caso, por poco no hubo víctimas fatales.
Estamos ante incomprensibles y repudiables ataques para con quienes están cumpliendo con su trabajo, más allá que pueda haber cierto personal que, también responda con agresividad.
Estas malas conductas nos llaman a reflexionar en pos de detener la irrespetuosidad hacia el otro, por parte de una buena porción de nuestra sociedad.
Y de fondo, como en tantas cuestiones que hacen a la vida actual, aparece una manifiesta carencia de educación, ya sea para acatar las normas, como para reprimir impulsos indebidos y tratar de vivir en paz dentro de una comunidad.