Violencia juvenil
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Peleas en la vía pública y, en algunos casos, hasta el uso de armas, forman parte de una combinación peligrosa
En los últimos años nos vemos movilizados por actos de violencia que se presentan entre los adolescentes. Hay casos que conmocionan y dejan atónitos a cualquiera por tanta crueldad que se desprende a cada momento.
Los chicos que se pelean en plena avenida 2 y Peatonal 85 por una chica y uno de ellos ataca al otro con un objeto con punta, provocándole heridas en la zona dorsal que determinaron su internación en el Hospital Municipal.
Mientras esto ocurría, quienes estaban alrededor de los protagonistas de la pelea, insólitamente, no intervenían y algunos hasta agitaban la continuidad de la reyerta en plena vía pública.
Algo similar ocurrió en otro sector de la costa local, donde dos se tomaron a las trompadas limpias en la Peatonal 83 y, mientras otros tanto, personas en vez de separar y contener, filmaban la escena y subían graciosamente ese contenido a las redes sociales.
Estos episodios son algunos de los tantos que, lamentablemente, se producen en lo cotidiano y hasta el personal policial se muestra “desbordado” por estas acciones que ya son un “clásico” de cada temporada de verano.
Claro está que no sólo se han estos casos de violencia juvenil en el período estival, en realidad, durante los fines de semana todo se potencia y en cualquier etapa del año. La realidad es que no hay tregua para estos casos que preocupan y mucho.
Alto nivel de agresión
El comportamiento de los adolescentes, algunos de ellos, hasta menores, antes era arrancar cadenitas y relojes o arrebatar bolsos y carteras, pero pasó a otros parámetros de comportamientos altamente violentos.
Las agresiones físicas son habituales a las salidas de los boliches, pero también en otros horarios de la jornada, para esas situaciones no hay un tiempo determinado. Y yendo un poco más a los episodios de violencia, el uso de armas de fuego y armas blancas también están a la orden del día, con el peligro que ello conlleva.
Los especialistas coinciden en señalar que el incremento de la violencia es el resultado de la mezcla de tres componentes: la facilidad de acceder a armas de fuego, la cada vez mayor exclusión social, y el aumento sideral del consumo de alcohol y drogas.
Problema de salud pública
“La violencia juvenil es un problema mundial de salud pública e incluye esta serie de actos que van desde la intimidación y las riñas, hasta las agresiones sexuales, homicidio y femicidio”, destacó la licenciada en Psicología, Sandra Altolaguirre.
Consideró al respecto que “dentro de la población adolescente la situación se agrava notablemente por ser un grupo vulnerable, donde experimentan las primeras relaciones y la búsqueda de identificación entre sus pares”.
El escritor Eduardo Galeano resumía en sus textos que “la violencia engendra violencia, como se sabe, pero también engendra ganancias para la industria de la violencia que la vende como espectáculo, y la convierte en objeto de consumo”.
Reflejo de sociedad
La violencia juvenil es una conducta aprendida y estos modos de relación provienen de entornos donde los chicos vivencian actos violentos, tanto físicos, como verbales y por lo tanto es tomado como algo “naturalizado”.
“Dentro de los factores de riesgo, podemos citar el consumo de alcohol y las drogas, la deserción escolar, la violencia intrafamiliar, la escasa supervisión de los padres, los vínculos afectivos deficientes y la pertenencia a pandillas donde el denominador común es la violencia”, puntualizó la psicóloga Sandra Altolaguirre.
Consideró además que “las consecuencias son el aislamiento social, la baja autoestima, falta de confianza, bajo rendimiento escolar, trastornos de ansiedad, depresión, ideas suicidas, entre otros factores”.
La especialista en clínica de Niños y Adolescentes y diplomada en Educación para la Paz y el Abordaje de la Conflictividad Social, mencionó además que las manifestaciones de violencia se evidencian en el noviazgo, “bullyng, ciberbullyng”, en la calle, por citar algunas de esas categorías.
Estas expresiones son partes de un síntoma social en el que se encuentra inmersa la población en su conjunto.
“La violencia en todos estos escenarios es el propio reflejo de nuestra sociedad actual”, explicó la profesional y consideró que “es la forma que encuentran los chicos y las chicas de introducirse en un sistema, un sistema errático”.
Por último, la licenciada en Psicología indicó que “tenemos y debemos crear espacios nuevos que permitan encontrar formas de resolver problemas utilizando la palabra, la escucha, la mirada. Espacios de fortalecimiento de lazos”.
Acotó que “estas manifestaciones son un llamado al otro. Las escuelas tienen que enseñar, no solo contenidos, sino aptitudes para la vida, para el desarrollo social. La violencia juvenil exige un trato integral de programas de reducción de la pobreza, de mejora del entorno urbano”. ////