“Vivir a Dios fue lo que me ha impulsado a lograr muchas cosas”
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Valeria Vargas. Es profesora de Historia, voluntaria del Centro Integral de la Familia, además forma parte de la iglesia evangélica
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Valeria Vargas refleja sus ganas de emprender, de seguir para adelante y es lo que ha hecho hasta ahora. Luego de la secundaria empezó a estudiar el profesorado de Historia en el Instituto Superior de Formación Docente Nº 156 en Azul, se recibió y actualmente además de ejercer la docencia, tiene un rol activo en el Centro Integral de la Familia y forma parte de la iglesia evangélica “Centro Cristiano Palabra y Fuego”, ubicada en calle 63 y 90. “Vivir a Dios fue lo que me ha impulsado a lograr muchas cosas. Me crié y nací con la iglesia. Me tocó trabajar con adolescentes, jóvenes y somos un equipo que trabaja de forma mancomunada”, señaló.
Al momento de reflexionar sobre Dios consideró que “todo lo que Dios permite es con un propósito, todo tiene un objetivo. En la iglesia conocí a muchas familias y en este último tiempo trabajamos con los padres y eso nos permite entender los comportamientos de los hijos. Eso ha sido muy fructífero”.
Con la pandemia se frenaron muchas actividades pero ahora están retomando el trabajo desde diversas temáticas con los adolescentes.
Docencia
Valeria también es profesora de Historia y manifestó “la historia siempre me gustó pero me costaba estudiarla de chica, y fue lo que me desafió a estudiar la carrera, quería entender los procesos y me llevó a investigar un poco más, sumergirme en los diferentes temas y personajes de la historia y así fue que me cautivó, sobre todo, el primer contacto que tuve con los chicos en el aula”, afirmó.
Actualmente ejerce en la Escuela Secundaria Nº 15 y en la Escuela Primaria Nº 49, donde enseña a niños de diversas edades.
“Dar clases a los más niños es una experiencia totalmente nueva, un desafío y me encantó. En Primaria abordamos temas específicos y me gusta llevarles información, pero lo más lindo es ver sus comportamientos, porque uno a veces también tiene un día complicado y los chicos te dan un abrazo, quieren compartir un rato, esperan tu hora y genera un lindo entusiasmo, querer estar ahí con ellos”, consideró Valeria.
Creativa
Otra de las pasiones de Valeria es crear, imaginar, realizar manualidades, y es algo que puede volcar a través de su empresa de organización de eventos Wabi Sabi. “Siempre me gustó organizar eventos, cumpleaños, decorar todo, tener en cuenta los detalles y obsequiar algo para el día del amigo, día de la madre, del padre, etc”, dijo.
Fue así que estudió decoración de eventos en la Unicen y le encantó. “Lo disfrute un montón y como mi marido también es muy detallista, empezamos con esta propuesta”, indicó.
La solidaridad está presente y Valeria no duda en dar una mano. “Desde un primer momento nos planteamos trabajar con el fin de sumar, bendecir a otros, que sea un ida y vuelta. Siempre busco honrar a los niños, a los padres, y me gusta que un niño que no puede pagar el servicio también lo pueda disfrutar”, aseguró.
Asimismo, es voluntaria en el Centro integral de la familia, con sede en avenida 10 Nº 3134. “Está la coordinadora y un grupo grande de voluntarias que asistimos de manera integral a las familias, en la contención, hay un equipo de profesionales que trabajan con casos de violencia de género y nos dedicamos a las mamás con embarazos vulnerables, ayudándoles para que cambien su realidad. A veces la gente necesita un estímulo, un empujón para que empiecen un nuevo camino”.///
RETRATO
Su adaptación en Necochea
Valeria es nacida en Azul, se casó con un necochense y se radicó en nuestra ciudad.
Es mamá de Caleb de siete meses, a quien disfruta en cada momento.
“El nombre lo elegimos teniendo en cuenta nuestra historia. Estuvimos mucho tiempo buscándolo y no llegaba y era muy deseado. El año pasado después de haber pedido mucho para que llegue, nos enteramos que estaba embarazada y no lo podíamos creer”, relató.
Valeria añadió que “Caleb en la Biblia es un personaje que esperó años una promesa y después de mucho tiempo cuando era anciano, Dios se acordó de él y le concedió la promesa y teniendo en cuenta esa historia, nosotros nos sentimos identificados porque era una promesa que veníamos esperando hace mucho tiempo y llegó Caleb”.
Valeria tiene muy lindos recuerdos de Necochea cuando era niña y detalló un viaje que hizo con sus padres y sus hermanos.
“Vine de vacaciones a los 12 años y nos quedamos en el camping Miguel Lillo. Esas fueron las primeras vacaciones en familia todos juntos, estuvimos una semana y nos encantó”, dijo.
Al mismo tiempo, está muy agradecida por la buena recepción que tuvo de la gente. “Desde el primer momento me hicieron sentir cómoda, la calidez fue muy linda, porque además todo era nuevo, el ámbito familiar, el ambiente laboral y la recepción fue muy linda, me cautivo un montón y me hizo sentir en familia”, concluyó.///