Voces de mujeres que combinan familia, trabajo y corazón
Testimonios que celebran el amor y la fuerza de las madres
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ROCÍO MAGALÍ SÁNCHEZ
Para Ecos Diarios
Hoy en el Día de la Madre, dos mujeres compartieron sus historias entre el amor, la dedicación y la fuerza de trabajar en rubros donde el esfuerzo y los desafíos diarios se mezclan con la tarea de maternar a conciencia.
Carina Cools, titular de “Don Francisco Maquinarias”, y Marta Ortiz de “Combustibles Quequén” representan a muchas madres que, sin dejar de ser pilares de sus hogares, también se abren camino en ámbitos que alguna vez fueron dominados por hombres, sin perder la sensibilidad ni la esencia que las define.
Un amor muy grande
Entre risas y abrazos, Carina escucha con emoción a su hijo contar anécdotas de la infancia. “Me encanta cuando nos abrazamos y nos damos besos, y cuando le ayudo a vender numeritos —dijo él—, porque es una manera de estar con mamá y ayudarla, me sale del corazón porque la amo mucho”. El recuerdo de ambos arriba de un tractor también aparece en la charla: “Manejé con mamá cuando tenía tres años. Fue un momento único que nunca voy a olvidar”, cuenta el pequeño con orgullo. Y Cools sonríe, enternecida por ese vínculo que trasciende por tan puro e intenso. Madre de tres hijos —Juan, Mateo y Pedro—, vive hace catorce años en San Manuel, donde construyó su hogar y su trabajo con dedicación y propósito. “Siempre supe que quería ser una mamá presente. A veces hay que repartirse en diez mil pedazos, pero lo más importante es que ellos estén contenidos y aprendan a ser libres”, explicó.
En su relato, la libertad ocupa un lugar central. “Mi deseo fue que mis hijos nacieran y fueran libres. Cuando un hijo aprende a ser libre y es feliz por eso, nunca quiere perderlo”, reflexionó. Su vida, marcada por el trabajo en un rubro donde la mayoría son hombres, también la llevó a desarrollar un carácter firme. “En mi trabajo me defiendo sola, pero en casa el hombre de la casa es mi marido. Luchamos juntos, trabajamos juntos. Intentamos que nuestros hijos vean eso: unión, respeto y esfuerzo compartido”.
Negocio con riendas de mujer
Desde otra historia, pero con una fuerza similar, Marta Ortiz recordó su trayectoria en el rubro de los combustibles. “Comencé muy joven junto a mi marido y después, tras su fallecimiento, mis tres hijas y yo quedamos al frente del negocio. Se convirtió en una empresa manejada por mujeres”, contó.
Su casa, situada frente a la estación de servicio, fue siempre una extensión del trabajo y del hogar: “Cruzaba la calle, ponía algo a cocinar y volvía. A veces almorzábamos y alguien venía a cobrar o a cargar combustible. Siempre estuvimos en el negocio”. Así, la maternidad y el trabajo se entrelazaron sin pausa. “Mis hijas mamaron todo eso desde chicas. Les inculqué que la familia y el trabajo son parte de una misma vida, y que hay que hacer las cosas con compromiso”, expresó.
Hoy, con 75 años, mira hacia atrás y reconoce con gratitud los caminos recorridos. “Ser madre no es solo criar, es ver reflejado en los hijos lo que uno sembró. Y también en la gente que trabajó con vos. Escuchar que alguien dice ‘usted fue como una segunda mamá para mí’ es uno de los regalos más grandes que deja la vida”.
Su visión sobre la maternidad es tan profunda como serena: “Siempre digo a las chicas jóvenes que no se pierdan la experiencia de ser madres. Es algo que se disfruta solo una vez, y que te cambia para siempre”.
Cools y Ortiz, con generaciones y contextos distintos, comparten una misma raíz: el amor como motor. En sus historias se revela la maternidad como una tarea de entrega, donde no hay horarios ni fórmulas exactas, pero sí un hilo invisible que une el trabajo y los gestos cotidianos. Ambas encarnan la fortaleza silenciosa de tantas mujeres que, con esfuerzo y constancia, construyen cada día un legado.
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