Voley de jerarquía, con la visita de los mejores
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/11/Foto-Voley-Mono.jpg)
Hace 40 años, Ferro Carril Oeste, campeón metropolitano y con Esteban Martínez en el equipo, disputaba un amistoso frente a Obras en el Piso de Deportes, reuniendo cinco jugadores que serían medallistas mundiales al año siguiente
Adrián Stolarczuk
Redacción
En un simple juego de asociación de ideas, si hablamos de voley en el Piso de Deportes y la presencia del Club Ferro Carril Oeste, todos rápidamente traemos a nuestra memoria las imágenes de la épica victoria de Luz y Fuerza consagrándose campeón nacional en 1998 frente al poderoso equipo de Caballito que contaba con los históricos Waldo Kantor y Hugo Conte. Sin embargo, ambos medallistas olímpicos y mundiales con la Selección Argentina, ya habían formado parte de otras recordadas noches de voley en el mismo escenario vistiendo los colores del club de Caballito, aunque 17 años antes.
El recuerdo para los que hoy peinan canas corresponde al 6 y 7 de noviembre de 1981, hace exactamente 40 años, cuando en el marco de los festejos del centenario de Necochea, los primeros equipos de Ferro Carril Oeste y Obras Sanitarias de Buenos Aires, los máximos exponentes del país, ofrecieron dos exhibiciones en el gimnasio del Club Rivadavia.
Para poner en contexto el tremendo espectáculo, el “Verde” venía de consagrarse campeón metropolitano, la máxima competencia nacional entonces, y además de Kantor y Conte, contaba en sus filas con el necochense Esteban “Mono” Martínez. Y en Obras, se lucían Daniel Castellani y Alcides Cuminetti. Los cinco siendo mayormente titulares integrarían el plantel argentino que un año después transformaría al voley en un espectáculo masivo, a partir del Mundial en nuestro país y una campaña que concluyó con una histórica medalla de bronce.
También nos visitaron los jugadores C. Wangenfield, R. Garnica, A. Lewin y Cannestracci para Ferro y F. Chierico, E. Del Vecchio, A. Manzón, R. Solla, A. Giménez, C. Cañas y P. Rodríguez.
Pero lamentablemente, más allá de lo dicho, el público no acompañó como se esperaba la presentación de estos equipos y sólo pudieron apreciarlo aquellos que estaban más interiorizados en este deporte. El primer partido vio vencedor a Ferro por 3-1, con parciales de 15-12, 15-6, 15-17 y 15-0. Y en el segundo volvió a imponerse el club de Caballito pero por 3-0, con parciales de 15-10, 16-14 y 15-8.
Clínica de Velasco
Pero no todo giró en torno a los excepcionales jugadores. Los técnicos de ambos equipos visitantes también forman parte de la historia del voley nacional. Con Ferro llegó Julio Velasco, y con Obras, Enrique Martínez Granados. Ambos fueron ayudantes del coreano Young Wan Sohn, seleccionador nacional en el Mundial de 1982. Velasco construiría luego una notable trayectoria como entrenador en Italia en la década del noventa e incluso fue entrenador de la Selección Argentina entre 2014 y 2018. Hoy dirige la selección juvenil italiana. En Necochea, previo a los partidos, Velasco y Martínez Granados ofrecieron una clínica abierta.
El “Mono”
Aunque por lo dicho el espectáculo lo valía ampliamente por numerosos factores, el poco conocimiento que se tenía entonces de la actividad generó que la mayoría de los espectadores que acompañaron la propuesta aquellas noches en el Piso de Deportes fueran atraídos por verlo a Esteban “Mono” Martínez, el pibe que había dejado nuestra ciudad tres años antes en búsqueda de su sueño de ser jugador profesional de voley y de alguna manera volvía integrando el mejor equipo del país y además de ya estar instalado en el seleccionado nacional con apenas 20 años.
Tras los partidos, Esteban dialogó con Ecos Diarios, compartiendo la satisfacción por su presente en esos días de 1981: “Todo me salió mucho mejor que en los años anteriores. Posiblemente la gira hecha por Europa haya sido lo más importante, pero he conseguido adquirir una mejor forma de juego y con el correr del tiempo iré recogiendo mayor facilidad en el bloqueo, que es donde yo noto fallas”, analizó crítico sobre su persona.
Sobre su actualidad en Ferro agregaba: “Estoy más que cómodo y casi me considero uno más de una familia”, y analizó que “antes era imposible estar a la altura de Brasil y ahora casi estamos a un set de diferencia”.
En la charla con la prensa, Esteban no olvidó mencionar la satisfacción del fugaz reencuentro con su familia en Necochea y sus amigos, prometiendo volver en el verano para “jugar el Interbalneario”.
Poco menos de un año después, todo cambiaría para Martínez y para este puñado de jugadores que nos visitó, consiguiendo la consagración deportiva y popular en el Mundial. Poniendo el voley en el mapa deportivo del país. Y no se quedarían en eso, claro, alcanzando el bronce olímpico en Seúl en 1988. Una generación brillante que pasó por Necochea hace 40 años.///