Volver a poner en marcha la solidaridad
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Luego de permanecer con las puertas cerradas por la cuarentena y tras un año con burbujas y protocolos, la Casita para Merendar vuelve lentamente a la normalidad
Hace 20 años, en la crisis de 2001, surgió la iniciativa de brindar asistencia a los niños y familias del sector de 81 y 84. Así comenzó a funcionar La Casita para Merendar, uno de los merenderos que con el paso de los años se han convertido en fundamentales en muchos barrios de la ciudad.
Impulsado por el infatigable trabajo de Alicia Dovigo y Fernanda Battistoni, este merendero debió transformarse para poder brindando asistencia a medio centenar de niños y sus familias en época de pandemia.
Si bien durante la cuarentena el merendero debió cerrar sus puertas, durante 2021, en especial en las últimas semanas, comenzó a volver lentamente a la normalidad.
“Este año, comenzamos a trabajar con burbujas y después de a poquito empezaron a venir cada vez más chicos”, explicó Battistoni. “Con el tema de la pandemia se disolvió un poco el merendero y nos preocupó”.
“Pero nosotras hace un mes hicimos una reapertura”, señaló. Precisamente en septiembre pasado se realizaron en el edificio de la Castita obras de iluminación, pintura, plomería y albañilería.
“Alquilamos un inflable para la reapertura, convocamos y vinieron como 70 nenes”, dijo Battistoni. “La verdad es que fue estupendo y seguimos trabajando así”.
Explicó que después de tanto tiempo, la labor de la entidad comenzó a normalizarse. “Y ahora estamos preparando todo para el 21 o 22, aún no lo definimos, para hacer nuestra tradicional merienda navideña”.
“Siempre hemos hecho esta merienda especial desde que se inició el merendero allá en 2001”, afirmó Fernanda.
Adaptación
La cuarentena de 2020 obligó al merendero a adaptarse, debido a que no podía abrir sus puertas para recibir a los chicos del barrio. “Durante la pandemia armamos bolsones”, dijo Fernanda.
“La verdad es que fue bastante trabajo. Muchas empresas colaboraban con bolsones de fideos, arroz, aceite, azúcar y otros insumos para el almuerzo y la merienda”, agregó.
“Entonces nosotros preparábamos las bolsas para cada familia y después cargábamos una camioneta y salíamos a repartir casa por casa”.
“Eso fue cuando no se podía salir. Después dejábamos los bolsones en el merendero y avisamos a las mamás y las familias que pasen a buscarlo”, indicó Battistoni.
Y afirmó que de esta manera se pudo seguir asistiendo a 50 niños del barrio.
“Ahora ya con esta reapertura que hicimos hace poco, arrancamos normalmente y vamos por la Navidad”, afirmó con optimismo.
Una necesidad
El merendero surgió con la crisis de 2001, atendiendo a muchos chicos y familias con necesidades y desde el año 2005 funcionan en el actual edificio,
Hasta que comenzó la pandemia a principios de 2020, la Casita funcionaba durante todo el año, inclusive en verano.
Ofrecían la merienda reforzada, no sólo con leche y facturas, también flan, arroz con leche, sándwiches, y pizzas.
También se les ayudaba a los chicos a hacer los deberes y en algún momento hubo talleres y actividades recreativas.
Ahora, con la vuelta a la normalidad, la Casita recupera la presencia de los chicos, las risas y la alegría que siempre ha caracterizado al merendero.