Lole Reutemann soñó con correr en el TC y lo logró
56 años atrás, en Buenos Aires y con un Ford (Angostado)
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Daniel Emilio Pereyra
Redacción
Carlos Alberto Reutemann es uno de los mayores emblemas del automovilismo nacional.
El Lole, como no podía ser de otro modo, soñó en algún momento con correr en el Turismo Carretera y pudo cumplirlo (hace 56 años) el 28 de julio de 1968 al volante de un Ford Falcon “angostado” del equipo oficial.
Había nacido en Manucho, una estación ferroviaria perteneciente a la localidad de Nelson situada a 40 kilómetros de la capital de Santa Fe y Carlos demostró una inclinación por los “fierros” a temprana edad.
Sin embargo, su 1ª carrera oficial la disputó a los 22 años en el Turismo Mejorado con un Fiat 1500. Si bien empezó de “grande”, su carrera tuvo un ascenso meteórico que no frenaría hasta -casi- tocar el cielo con las manos en 1981, cuando fue subcampeón de Nélson Piquet en F1.
Tenía que pasar
No obstante, Lole sabía que para ello debía pasar por el Turismo Carretera.
Fue así como, luego de forjarse una buena reputación en el automovilismo nacional, decidió escribirle una carta al histórico Oscar Gálvez.
El Aguilucho en ese momento dirigía el equipo oficial Ford Motor en el Turismo Carretera y el quíntuple campeón de TC fue el encargado de recomendarlo para manejar el extravagante Falcon “angostado”, en un tiempo donde la “máxima” vivía una metamorfosis absoluta.
“Decidí correr con Ford en TC porque mi idea era ir a correr a Europa, y el mejor contacto que uno podía tener para competir allá era Ford. Los motores Cosworth dominaban en la Fórmula 1, y en Sport Prototipos la marca ganaba con el GT40. Para mi ambición deportiva era un paso muy importante”, había comentado en m´pas de una ocasión.
El 28 de julio de 1968 se produjo el debut del histórico corredor en el -por entonces- Autódromo Municipal de Buenos Aires (hoy renombrado Oscar y Juan Gálvez).
El Ford “angostado” con motor F100 V8 de 300hp lo depositó en el 4° puesto de aquella carrera.
Lole sorprendió a propios y extraños por su rápida adaptación a la categoría y su determinante pericia al volante.
El talento desbordaba las manos del santafesino, que tan solo disputó 14 competencias en el Turismo Carretera antes de saltar el charco y comenzar un prolífera carrera en Europa. No obstante, el 25 de mayo de 1969 saboreó el podio con el 2° puesto que obtuvo en La Catedral, tan solo por detrás de Carlos Pairetti.
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